Las playas están más limpias que las banderas
Siempre me ha fascinado el morbo y el secretismo en torno a las banderas azules, una especie de Champions League playero de patrocinio desconocido.

'La línea roja' de Matías Vallés (06/05/16)
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Palma de Mallorca
La consellera de Sanidad de un anterior Pacto de Progreso me informaba del mecanismo de acreditación que conduce a obtener las banderas azules en las playas.
La consellera había solicitado los análisis de aguas requeridos. Se le contestó si deseaba los resultados verdaderos, porque en tiempos del PP se remitían unos resultados estándar, donde estándar significa aderezados para garantizarse la banderita azul de marras. Un certificado de calidad, sin duda.
Siempre me ha fascinado el morbo y el secretismo en torno a las banderas azules, una especie de Champions League playero de patrocinio desconocido.
Este año, Biel Barceló ha denunciado la farsa, en un arranque inhabitual en el sosegado vicepresidente y conseller de Turismo.
En su versión, que coincide con demasiadas sospechas, Balears pierde doce banderas azules porque la empresa que las gestiona pidió al Govern un dinero que no estaba dispuesto a pagar. Clar i català.
Barceló ha formulado una acusación valiente y necesaria. Balears no necesita pagar los Oscars que ha ganado en el turismo mundial.
Nuestras playas están más limpias que las banderas azules, no estaría de más crear una marca autóctona de señalización de calidad, que algún día sea tan exitosa como los iconos Mallorca, Menorca, Ibiza o Formentera.




