Sábado, 08 de Mayo de 2021

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Antonio Pérez Girón

‘La necesaria reforma del impuesto de sucesiones’

Firma Atonio Pérez Girón, 'La necesaria reforma del impuesto de sucesiones'

Que el mantenimiento de los servicios públicos se sustenta en el pago de impuestos no lo pone en duda nadie. Que ese abono debe procurar ser lo más equitativo posible, ya es otra cosa. Un ejemplo de ello es el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que en la comunidad autónoma andaluza (junto con Murcia y Asturias), tiene el gravamen más alto de toda España. Y estaría bien si eso ocurriese con las grandes herencias, pero el problema es que no es así. El mismo tratamiento afecta a todo tipo de transmisiones que supere los 175.000 euros.

El partido gobernante PSOE, a propuesta de su coaligado parlamentario Ciudadanos, está estudiando la modulación de tramos, y la afectación a las explotaciones agrícolas, que en el momento de las donaciones por jubilación de los titulares, obliga a liquidar enormes cantidades de dinero. Precisamente en un país, como el andaluz, donde la agricultura es un sector primordial de su economía.

Tampoco se trata de suprimir el impuesto como propone el Partido Popular, teniendo en cuenta que la Junta de Andalucía recauda unos 350 millones de euros, y que mientras que no cambie el sistema de financiación de las comunidades, debe existir un modelo que permita el mantenimiento de la comunidad, principalmente de los servicios claves.

Aunque desde el gobierno andaluz se afirma que sólo tributan las herencias más altas, y que de padres a hijos la bonificación es muy baja, no es del todo cierto. Cuando no se da esta misma circunstancia, es decir, cuando se trata de otro familiar –ejemplo de tío a sobrino –, la presión fiscal es muy elevada, aunque la herencia sea mínima. En estos casos, es evidente que no pagan los que más tienen.

Del mismo modo, el impuesto no recoge la realidad de la crisis, por ejemplo en el caso de la vivienda, donde la desvalorización es un hecho, por muy inflado que los ayuntamientos tengan los valores catastrales, que obligan a declarar cantidades irreales.

Con todo, la presión fiscal de los andaluces es superior a la del resto del Estado. Y mira por dónde, esas grandes fortunas, las que dicen nuestros representantes que nutren principalmente la recaudación, al figurar como domiciliados en otras comunidades donde se paga muchísimo menos, tributan fuera de Andalucía.

Como suele ocurrir, el sistema tributario, a todos los niveles, está sostenido por las clases medias y bajas. Lo demás es un cuento chino.

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