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Lunes, 20 de Enero de 2020

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‘Que no nos tomen el pelo’

Firma Carmen González, 'Que no nos tomen más el pelo'

 

La adecuación y electrificación de la línea ferroviaria, cuya situación actual aún nos sigue alejando de la modernidad, sigue siendo objeto permanente de campaña electoral. Parece mentira, pero se trata de un asunto recurrente al que, por desgracia, llevamos ya más de doce años dándole vueltas si nos remontamos a 2004, en el que fue considerada una infraestructura prioritaria por la Unión Europea.

Sin embargo, esa demanda tan necesaria para la comarca se pierde en el tiempo cuando hace bastantes más años se venía reclamando la modernización del ferrocarril. Una infraestructura que venía estrangulando el desarrollo del Campo de Gibraltar, sobre el que aún pesa, después de tantos años, el cuello de botella que representan los 176 kilómetros que nos separan de la estación de Bobadilla.

Estamos otra vez a las puertas de una nueva consulta electoral y, aunque por supuesto es un derecho fundamental al que hay que optar cuantas veces sea necesario, ya estamos bastante hartos. Con la mirada puesta en el 26-J, la modernización de la línea Algeciras-Bobadilla volverá a ser objeto de promesas. De hecho, en los últimos días hemos visto cómo políticos del Partido Popular intentaban vendernos de nuevo la “incuestionable”, según ellos, apuesta del Gobierno central por esta comarca.

De nuevo se ha anunciado otra reunión, para esta semana, en el Ministerio de Fomento para volver a hablar de la modernización del tren. Hace algo más de un año y en otra reunión, en la que no estuvieron todos los que tenían que estar, en ese departamento se cuantificó en 1.300 los millones que el Gobierno central aportaría en cuatro años, a razón de 250 millones anuales. En noviembre del año pasado ADIF, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, licitó el suministro del balasto para el tramo Algeciras-Almoraima y San Roque-Mercancías. Se trata de material para la mejora de las traviesas.

El alcalde, José Ignacio Landaluce, se mostró entonces muy satisfecho por unas obras presupuestadas en casi cinco millones, que fueron adjudicadas en abril pasado y cuyos trabajos no llegaron a comenzar, tal como estaba previsto, por problemas con la empresa adjudicataria, según reconoció la ministra de Fomento, hacia la que el munícipe solo tiene palabras de elogio.

Hablamos de promesas con escaso valor porque, hay que insistir, en los últimos cinco años no se ha colocado ni una sola traviesa a lo largo de esta línea, en la que en ese período tan solo se ha invertido hasta la fecha una cifra ridícula que no llega ni a los veinte millones de euros. En la legislatura anterior, al menos, se hicieron obras por unos 200 millones en el tramo San Pablo de Buceite-Ronda, aunque claro también se podía haber hecho bastante más entonces .

En los presupuestos para 2016, a cargo de ADIF, se incluyeron cuatro partidas económicas para el periodo 2016-2019 y que suman en total 220 millones de euros. A esto se añadirían unos 140 millones más de fondos europeos. Incluso la Autoridad Portuaria también está comprometida con una aportación de 12,5 millones de euros, correspondientes al fondo de accesibilidad portuaria.

Hasta en esto parece que se nos mide con un rasero diferente ya que lo presupuestado, que aún no ejecutado, para el Corredor Mediterráneo central nada tiene que ver con lo que el Gobierno tiene pensado invertir en el tramo costero del Corredor Mediterráneo. Lo que está claro es que los grupos de presión de Levante han dejado oír su voz, aún cuando el corredor que enlazaría Algeciras con Europa, pasando por Madrid, está mucho más avanzado que el costero, que requiere más inversión y trabajo.

A ese ritmo, esta claro que no tendremos una línea modernizada, tal y como se merece el puerto de Algeciras, en el año 2020 que es el objetivo marcado por la UE. Todo esto me recuerda al día de la marmota. Lo que está claro es que habría que dejarse de tonterías y todos unidos, recuperando la desaparecida Plataforma en defensa del ferrocarril, hacer presión para que no nos sigan tomando el pelo.

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