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Martes, 21 de Enero de 2020

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Soy pureta

En su 19 columna. Manu Sánchez, quien acaba de cumplir 30 años, se declara pureta y recorre de manera desternillante algunos de los episodios que le han marcado en su vida.

Soy pureta, ya no tiene sentido callarlo. Hoy quiero gritarlo, asumirlo, y una cosa muy pureta: reivindicarlo. Soy pureta. Me han llamado ni-ni, JASP, Generación IPhone, y ahora Millennials. Me han tratado como la Generación X, ahora dicen que la “y”, y hemos terminado de las letras hasta la “ñ” negrita, condenados a ser la “h”, intercalada y muda, hasta que hemos reventado. Nosotros, los primeros en vivir peor que nuestros padres y tragando que, para los que vienen, empieza a mejorar la cosa.

 

Soy pureta. Tengo 30, la crisis empezó en 2007 y yo tenía 21; no tengo la crisis de los 30, tengo los 30 de la crisis. Soy pureta. Yo, que ya he dicho alguna vez eso de “hay que ver los niñatos con las motitos”. Yo, que ya prefiero los bares donde se puede hablar. Que ya me recojo pronto para aprovechar el dominguito por la mañana. Yo, que tuve amigos con deportivos que ganaban 5.000€ de escayolistas y seguía yendo al instituto. Yo, que me hipotequé porque las casas nunca bajan y sentí cómo reventaron la burbuja conmigo dentro recién mudado. Yo, que ya repito como un mantra que “alquilar es lo mejor. Que para qué quieres tú tu casa pudiendo alquilársela a otro”. Yo soy pureta. Yo, que me reía de mi padre cuando me decía que en sus tiempos salía con dos perras gordas, pero que ahora recuerdo cuando con mil duros era un tío capitán general. Yo, de la generación en la que no nos preguntábamos qué nos gustaba más, sino qué tenía más salida. A la que funcionarios con 12 pagas y días de asuntos propios, nos convencieron de lo bueno que es ser autónomo y buscarse las papas por tu cuenta y que, a eso tan excitante de no saber cómo llegar a fin de mes, se le llama emprender. Yo soy pureta. Yo, que crecí jugando a meter los dedos en las cabinas por si había dinero suelto. Yo, que superé el miedo del Efecto 2000 porque se iban a caer los aviones. Yo, yo soy pureta. Yo, que pienso que últimamente voy a bodas donde hay mucha gente joven, pero al rato me doy cuenta de que la boda está llena de puretas como yo. Yo, que cada vez tardo más en tirar unos calzoncillos. Yo, que aún recuerdo de cuando en la tele estaba ‘La 1’, ‘La 2’, ‘La 3’ y ‘La 5’, y las casas andaluzas se diferenciaban entre los que ponían Canal Sur en el 4 o en el 6. Yo, que recuerdo el Canal Plus codificado y te aseguro que los viernes, si te alejabas y entornabas la mirada, se veía pezoncito.

 

Yo, que cultivé mi paciencia esperando que el Spectrum cargase los colores. Yo, que me he tenido que salir de Internet porque mi madre quería llamar por teléfono, Soy pureta. Yo, que ya he dicho cuatro o cinco veces que era la primera vez que me pasaba. Yo, que me he despertado un domingo sin despertador diciendo eso de “es que tengo la hora ‘cogía’”. Yo, que ya conozco a todo el mundo en los entierros. Yo, que se lo que significa “hacer mangui”. ¿A los puretas nos vais a hablar de miedo, de luchar, de pelear, de aguantar, de renunciar?… A nosotros que fuimos niño con postillas, que le fuimos a nuestros padres por tabaco, que ya no nos quejamos, sino que relatamos. Yo, que he vivido los columpios sin acolchar. Yo, que he soñado con hacer un trío pero ya me he dado cuenta que es con una y cuesta trabajo. Yo, que los niños cuando se les escapa la pelota me hablan de usted. Yo, que viví cuando la modernidad era tener inalámbrico en la casa. Yo, que ya he dicho que como en casa de uno no se está en ningún lado. Yo, que ya he preguntado eso de “¿ahora vais a salir con la hora que es?”. Yo, que viví como nuestros padres se partieron los cuernos porque creían que si nos hacían universitarios, viviríamos en Disneyland y el ratón Mickey nos masajearía. Yo, que me he encontrado un pelo en la oreja. Yo, que ya conozco los bares por como se llamaban antes. Yo, que alguna vez me he hecho el dormido por no tener ganas de guerra. Yo, que cada vez tengo las resacas más larga. Yo, que ya no como algunas cosas porque se que me sientan fatal. Yo, soy pureta. Tengo 30, la crisis empezó en el 2007 y yo tenía 21; no tengo la crisis de los 30, tengo los 30 de la crisis. Yo quiero gritarlo: soy pureta. Yo, que vivo una especie de boda de la marmota donde mis amigos se casan, se embarazan, tienen niños y buscamos coches con maletero y sitios donde poder ir con los carros. Yo, que todos me preguntan que “los míos cuándo”. Yo, que a los cabrones le pregunto lo mismo en los entierros. Yo, que sufro a mis amigos con tres carreras firmando lo que sea porque dicen ahora que los trabajos fijos y seguros son cosa del siglo XIX. Yo, que he tenido que programarle el video a mi padre y he conocido la cinta limpia cabezales, lo que nunca harán mis hijos. Yo, que he grabado en LD convirtiendo una cinta VHS de 3 horas en una de 6. Yo, que no me asusto porque España cante en inglés el año de Cervantes en Eurovisión, porque voté por SMS a Rosa cantando Europe’s Living a Celebration. Yo, que estudié la CEE, la UE, Maastricht y la propia Europa como todo un sueño. Yo, que me despierto ahora en esa pesadilla. Yo soy pureta, de esos jóvenes con 30 tacos, de esos viejos que llevamos camiseta para justificar que vivimos con nuestros padres, de esos a los que en los países germanos nos trataron como a primos. De esos que somos la generación más preparada de la historia pero siguen explotándonos tocándonos los escandinavos. Yo, que te juro que como se gasten el dinero de nuestras pensiones, se van a cagar… porque me crié con los Power Rangers y salí del cine luchando después de ver Karate Kid.

 

Yo, soy pureta. Yo, que he vivido cómo mi abuela pelea con las amigas a ver quién está más mala y mi abuelo con los suyos a ver quién se levanta más temprano. Yo, que mientras mi generación a la que llaman perdida lucha para ver quien está más preparada, gana menos y está más lejos. Yo hoy tengo que decirlo… Soy Pureta, tengo 30, la crisis empezó en el 2007 y yo tenía 21. No tengo la crisis de los 30, tengo los 30 de la crisis. Yo, soy pureta. Va por vosotros compañeros.

 

Fdo: Uno con 30 años, que es la edad a la que Jesucristo hizo su primer milagro, al que nunca podremos tachar de Salvador prodigio, pero que nos demostró a todos los puretas que, igual con 30 todavía todo puede cambiar y se puede romper en Mesías.

 

 

 

 

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