Emociones
Lo va usted a escuchar a menudo: esta va a ser una campaña emocional. La sentimentalización de la política ha llegado para quedarse

Palma de Mallorca
Lo va usted a escuchar a menudo: esta va a ser una campaña emocional. La sentimentalización de la política ha llegado para quedarse. Al menos hasta el 26 de junio, que luego si te he emocionado, no me acuerdo. Dado que los candidatos son los mismos y los programas ya nos los sabemos, se nos invita a votar con el corazón, o mejor con el estómago. El cerebro, mejor aparcarlo hasta el día después.
La política es sexy, nos dicen. Los programas no importan mucho en campaña y ahora menos. Política pop, espectáculo versus solvencia. ¿Contenidos? ¿Para qué? Seamos espontáneos, hagámonos selfies, mostrémonos cercanos a la gente. Lo importante es que perciban que entendemos sus problemas no que les demos la solución.
A tenor de las encuestas, nos embarga la emoción. Desde que la realidad es cuatripartita con confluencias, todos tenemos claro que sin mayorías suficientes, se impone pactar. Pero castigamos a los que demostraron voluntad de hacerlo por escrito, PSOE y Ciudadanos, en vez de a quienes no, PP y Podemos. Por cierto, vistas las ansias de estos últimos porque la campaña sea cosa solamente de ellos dos, igual es que para Podemos el problema no es tanto el bipartidismo como no formar parte de él.

Cadena SER

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Dicen los que saben que el reto de los partidos, sobre todo el de los tradicionales, es encontrar el modo de unir el deseo general de hacer política de otra manera con propuestas realistas y solventes. Nuestro reto como electores es saber apreciar qué partidos lo consiguen.




