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Sábado, 07 de Diciembre de 2019

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La hora de los ciudadanos, vivan en chabolas o en el Conde de Fenosa

Poblado chabolista de la Conservera Celta. /

-Lunes, 13 de junio. Xulio Ferreiro quiso celebrar el primer aniversario de su investidura como alcalde de A Coruña con la promesa estrella de Marea Atlántica: la renta social municipal. El Gobierno local la aprobó con el respaldo del PSOE y la abstención de PP y BNG. Hace justo un año, Ferreiro cogía el bastón de mando en la misma sala, de manos de Carlos Negreira, y apuntaba con el dedo índice al palco en el que un grupo de vecinos seguía la sesión, para intentar evidenciar que los ciudadanos iban a ser desde ese momento el centro de la acción del Gobierno local. El lunes quiso sellarlo con la renta social. El paso adelante es obvio. La medida deberá ser acompañado por mecanismos de control y la Marea deberá tener en cuenta otras aportaciones de la oposición que enriquecerán el proyecto. Pero el Gobierno municipal ha logrado uno de sus objetivos, la renta, y lo que late de fondo: los ciudadanos por encima de la ciudad.

-Martes, 14 de junio. Una nueva resolución judicial ordenó el derribo de las obras de rehabilitación del edificio Conde de Fenosa. En esta ocasión fue el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia el que rechazó una iniciativa del Ayuntamiento para frenar la demolición al recoger una resolución del Supremo en el mismo sentido. Los autos y sentencias se acumulan. Prácticamente todas indican el mismo camino porque las obras se realizaron a partir de una licencia ilegal. El Ayuntamiento ha anunciado que mantendrá la batalla judicial hasta el final y sostiene que ese final todavía no ha llegado a pesar de que el presidente del TSXG ya ha visto la resolución como definitiva. Debe mantener el pulso para salvaguardar los intereses del Concello (que son los de todos) y para intentar que los perjuicios a los actuales propietarios de pisos y bajos sean los mínimos posibles. Pero la solución, la que corresponda legalmente, debe llegar ya. Los procesos judiciales que se extienden hasta el infinito flaco favor le hacen a la Justicia.

-Miércoles, 15 de junio. Comenzó la temporada de baño que supondrá el despliegue de 50 socorristas en las playas urbanas de A Coruña. El dispositivo incluye además efectivos para ayudar a pesonas con movilidad reducida y talleres de reanimación y primeros auxilios. La relación de los humanos con los arenales aún tiene dos asuntos pendientes. El primero de ellos tiene que ver con la imposibilidad de que miles de ciudadanos accedan con sus animales de compañía a las playas. Es obvio que puede ocasionar molestias a otros usuarios, pero es claro también que A Coruña dispone de muchos arenales, algunos de ellos pequeños, en los que se podría autorizar la presencia de animales. El otro tiene que ver con la posibilidad de que algunas playas sean declaradas libres de humo de tabaco. El asunto es polémico y unos y otros, los que están a favor y en contra, tienen argumentos suficientes y sólidos para defender su posición. Pero merece la pena que se abra el debate.

-Jueves, 16 de junio. El propietario de Abanca, Juan Carlos Escotet, confesó que proyecta la salida a bolsa de la entidad financiera surgida de la fusión de las cajas de ahorro de Galicia. Así lo expresaba ante las fuerzas vivas de A Coruña, aunque no le puso fecha al cumplimiento de este objetivo. Sería la entrada de Abanca en el mercado referente del capitalismo. Pero, de forma paralela, Escotet pretende que Abanca recupere el alma de la caja de ahorros. Combinar los dos aspectos no debe ser fácil, pero no es imposible y Abanca está en la obligación moral de intentarlo. En el futuro sería interesante un estudio para saber cuál ha sido el impacto en la economía gallega de la desaparición de las cajas de ahorro que, todo hay que decirlo, ya en su fase final se comportaban más como un banco; al margen de los excesos, despropósitos y temeridades que alfombraron su desaparición.

-Viernes, 17 de junio. El Gobierno local de A Coruña aprobó lo que denominó Plan de Acceso al Hábitat Digno. Es el proyecto con el que pretende acabar con lo que queda del chabolismo en la ciudad y sin cometer algunos de los errores en los que se pudo caer en el pasado. La música suena bien: más seguimiento, más trabajo de integración y mayor coordinación para que el plan no se limite a subvenciones a aquellos que quieran dejar los asentamientos. Pero aún falta mucha información sobre la concreción de las medidas, plazos y presupuestos. En el pasado se pudieron cometer errores, pero también hubo aciertos. La eliminación de Penamoa es en sí misma, por ejemplo, un logro. Así que bueno será aprovechar las buenas experiencias del pasado para complementarlas con las mejoras que incorpore Marea Atlántica con el asesoramiento de Arquitectura Sen Fronteiras. El esfuerzo merecerá la pena, como con la Renta Social Municipal.

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