Jueves, 26 de Noviembre de 2020

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MEDIO AMBIENTE

Una incineradora integrada en la ciudad

La planta de Spittelau, en Viena, se encuentra a 50 metros de una comisaría y a 600 de varias viviendas. Es una infraestructura "adecuada para el salud y el medio ambiente", aseguran desde el Ayuntamiento de la ciudad

La incineradora de Spittelau, en Viena,

La incineradora de Spittelau, en Viena, / GIPUZKOAKO FORU ALDUNDIA

La incineradora de Spittelau, en Viena, lleva 20 años funcionado sin que por parte de la ciudadanía haya habido ninguna queja. Así lo ha asegurado el responsable del Departamento de Protección de Medio Ambiente del Ayuntamiento de la capital austriaca, Gerald Kroneder.

Kroneder ha atendido a los medios de comunicación tras la vista organizada por la Diputación de Gipuzkoa a la infraestructura.

La planta vienesa, por tamaño, es similar a la incineradora que la institución foral ha proyectado construir en Zubieta.

"Controlamos de manera continua todas las emisiones y los valores que se producen, así como cualquier cambio. Nos cercioramos de que los valores máximos y mínimos sean siempre respetados”, ha añadido Kroneder.

El responsable de Medio Ambiente ha asegurado que la normativa austríaca de seguridad es muy estricta, una cualidad que ha servido para que la ciudadanía no tenga ningún temor.

Las normas de seguridad previstas en caso de que se superen los niveles de contaminación fijados prevén la paralización de la actividad de la planta o la instalación de más filtros, pero nunca, como ha resaltado Kroneder se han tenido que poner en marcha.

Precisamente la incineradora de Spittelau, que trata 250.000 toneladas de residuos al año, cuenta con un filtro que elimina por completo la emisión de dioxinas y furanos, ambas partículas altamente contaminantes.

La planta vienesa fue la primera en contar con esta tecnología y posteriormente ha sido exportada a otras incineradoras.

Spittelau, cerca del centro de Viena y a escasos metros de una comisaría de policía y de viviendas, no es la única incineradora de Viena. La ciudad tiene tres plantas para el tratamiento de basura urbana y una cuarta para los residuos especiales.

10 operarios supervisan desde una sala de control el funcionamiento de las instalaciones. Los trabajadores encargados de la supervisión tienen la misma formación que un bombero y la planta facilita a través de Internet en tiempo real las emisiones que vierte a la atmósfera.

La política de gestión de residuos de Viena se articula en tres pilares: evitar la producción de residuos, esperar la basura generada y, en último lugar, la incineración de los residuos que no se pueden reciclar.

El país cuenta con una tasa de recogida selectiva del 58%, mientras que el 38% de los residuos se incineran y el 4% se envían a los vertederos, mientras que la tasa de recogida selectiva de basura de Gipuzkoa se sitúa en el 48%.

En el proceso de incineración la planta de Spittelau genera energía y energía calórica, es decir, suministra servicio de calefacción y aire acondicionado. Entre otros datos, las plantas de Viena suministran calefacción a 340.000 viviendas, lo que supone un tercio de la población, y a 6.000 grandes clientes, entre otros hospitales, universidades y una emisora de radio.

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