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, 20 de de 2020

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‘En buenas manos’

Pese a cierto deterioro en la infraestructura sanitaria, cuando una persona llega al hospital con un problema de salud y más aún cuando este es grave, debe tener la convicción de que está en buenas manos.

Firma Carmen González, 'En buenas manos'

En los últimos años y a medida en que yo o mi familia hemos ido necesitando los servicios de la sanidad pública andaluza he podido comprobar cómo el deterioro de las instalaciones o el material puesto a disposición de los usuarios ha sido una constante. El descenso del número de profesionales tanto sanitarios como administrativos o de limpieza y cocina, o el cierre de camas en el caso concreto del hospital Punta de Europa, es patente desde hace ya bastantes años. Y de ello nos vienen alertando los trabajadores.

No veo mal, es más me parece adecuado, que exista un férreo control del material sanitario porque no se trata de despilfarrar, algo que en ocasiones ha podido ocurrir, pero hablamos de la sanidad como un servicio público que debe ser ante todo eficaz y para ello la sanidad debe ser prioritaria, como también lo ha se de ser la educación. Por contra, hemos visto continuos recortes en el gasto público en estas materias.

En cualquier caso y a pesar de los recortes, que sin duda se están sufriendo como todos los años en los meses de verano donde las bajas por vacaciones no se suplen como debería ser, he de lanzar un mensaje totalmente en defensa de la sanidad pública. Cada vez son más las clínicas privadas existentes y, bueno, no tengo nada en contra, como tampoco me opongo a los centros de educación privados pero, insisto en que la prioridad debe estar en lo público y más en unos servicios esenciales en los que depositamos la formación de nuestros hijos o nuestra salud.

Recientemente, por desgracia, mi familia tuvo que hacer uso de las urgencias del hospital. Muchas veces oímos voces de usuarios lamentando las muchas horas que tuvieron que estar en la sala de espera de ese servicio; o la escasa información recibida por parte de los sanitarios. Sin embargo, soy de la opinión de que, pese a cierto deterioro en la infraestructura sanitaria, cuando una persona llega al hospital con un problema de salud y más aún cuando este es grave, debe tener la convicción de que está en buenas manos.

Hay que tener en cuenta, y a veces no se hace, de que no todas las urgencias son tales pero lo que está claro es que cuando está en juego un problema grave de salud, la sanidad pública funciona y nuestros impuestos están muy bien empleados. Quiero trasladar, sobretodo, palabras de agradecimiento a los profesionales de la sanidad pública. Aunque a veces te encuentras algún 'energúmeno', y eso ocurre en todas las profesiones, es gracias a estos trabajadores que el servicio funciona. Destaco la labor que realizan médicos, enfermeros, auxiliares o administrativos en el servicio de urgencias. A veces afrontan su trabajo bajo mínimos y siempre con presión. A pesar de todo, creo que estamos en muy buenas manos.

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