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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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Niegan el acceso a Metro a un hombre con diabetes y su perro de asistencia

Según la ley, desde marzo de 2015 las personas discapacitadas tienen derecho a acceder con sus perros de asistencia médica a todos los lugares de uso público de la Comunidad de Madrid

José Manuel Salvador sufre diabetes y desde hace dos años va acompañado por su perro Laika, que le asiste ladrando o mediante una mordida suave cuando detecta niveles bajos de azúcar en sangre que pueden causar desmayos  o visión borrosa entre otros muchos síntomas. En los últimos días ha visto como hasta siete veces le han impedido el acceso a diferentes espacios públicos de la Comunidad de Madrid con su perro de asistencia sanitaria.

Uno de los impedimentos que más le ha molestado ha sido el incidente que tuvo el martes pasado cuando intentó entrar con su perra Laika en la estación de Metro de Méndez Álvaro, donde la jefa de seguridad de la estación le negó la entrada al suburbano. Según José Manuel, lo hizo además con malas formas, amenazas e incluso increpándole también con insultos homófobos.

El personal de seguridad argumentaba que debía ir con bozal, como los demás perros, mientras que José Manuel presentó la acreditación que le permite acceder con su perro, capaz de medir el azúcar en sangre con una mordida suave.

 

Además, dice que "Madrid ha sido la única ciudad en la que ha tenido problemas".


¿Qué dice la ley en este caso?

En marzo de 2015 la Comunidad de Madrid reguló la situación de estas personas y sus perros aprobando una ley que permite el acceso a lugares públicos a todos los canes de asistencia de personas afectadas por cualquier tipo de discapacidad.

La ley se creó precisamente porque los usuarios de perros de asistencia veían que, en ocasiones, se les denegaba la entrada a lugares y transportes públicos y se limitaba así su inclusión y participación social real y efectiva, regulada en el artículo 9 de la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Hasta ese momento, solamente se permitía el acceso a los perros de asistencia de las personas ciegas, pero progresivamente se ha ido extendiendo la ayuda con perros de asistencia no solo por discapacidades visuales, sino también físicas, intelectuales o sensoriales de otro tipo, ya que suponen un importante apoyo para mejorar su autonomía personal y su calidad de vida.

Todo perro que esté acreditado por su dueño tiene derecho a acceder a todos los lugares de uso público, incluidos también aquellos canes que hayan realizado este servicio de asistencia con anterioridad y ahora estén jubilados.

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