A la tercera va la vencida
El Real Zaragoza buscará su primera victoria en la Romareda ante los oscenses, tras empatar a dos en 2008 y a tres la temporada pasada

Cadena SER

Zaragoza
Todavía quedan 40 jornadas de una larga segunda división que no acostumbra a dar grandes alegrías ni emociones. Una carrera de fondo que exige apretar los dientes tanto a futbolistas como aficionados y guarda poco espacio para las citas que de verdad apasionan. Pero todavía quedan algunos recovecos donde respirar ese ambiente que tanto engancha a los seguidores del fútbol.
El partido que se celebra el próximo domingo, sin duda, es una de esas excepciones que tanto gustan, porque el Real Zaragoza se enfrentará a sus vecinos del norte por tercera vez en su historia en la Romareda.
A la emoción y rivalidad, esta vez se unen más factores. Por ejemplo, las ganas de vencer a la Sociedad Deportiva Huesca en el estadio municipal, algo que los blanquillos todavía no han podido conseguir. En 2008, con una Romareda repleta por dos aficiones hermanadas, el resultado final terminó en empate a dos. Rubén Castro, de penalti, y José Vegar adelantaron a los visitantes, mientras que Ewerton, en dos ocasiones, consiguió salvar un punto para los locales.
El segundo encuentro se celebró la temporada pasada y fue más emocionante si cabe. Con un Real Zaragoza en plena lucha por el ascenso, el marcador se cerró con un empate a 3. El punta Ángel abrió la lata en el minuto 39, aunque el bueno de Fran Mérida solo tardó 5 minutos en volver a poner las tablas en el marcador: 1 a 1 al descanso.
La segunda parte fue una locura que empezó por las botas de Figueroa. El futbolista azulgrana adelantó a los suyos en el minuto 59, pero los blanquillos lo contrarrestaron rápido, consiguiendo remontar en el marcador con goles de Ortuño (minuto 64) y de Diamanka (minuto 74). La Romareda rugía y estallaba de alegría al ver como un gran disparo del senegalés desde fuera del área ponía un marcador de 3 a 2 que ya parecía definitivo. Pero todavía quedaba una última gota de sudor por derramar. Con el colegiado a punto de llevarse el silbato a los labios para afectuar el pitido final, un arreón del Huesca, ayudado por el mal trabajo en defensa de los locales, terminó en el último gol del encuentro. Carlos David le cambió la cara a todo un estadio que veía como un balón muerto en el área terminaba en las redes de Manu Herrera, para poner el empate a 3 definitivo.
Así pues, al objetivo de vencer por primera vez al Huesca en la Romareda, se le suma el de seguir puntuando. La plantilla dirigida por Luis Milla afronta una nueva prueba con emoción añadida y jugando en casa, donde ya no vale el empate.
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