A Gijón le conviene dimitir
Cualquier abogado le recomendaría a Gijón que se apartara de los focos. Todo movimiento público repercutirá en su contra. Cuando el nombre de un político aparece junto a las palabras "organización criminal" urge un mutis por el foro. De puntillas

'La línea roja' de Matías Vallés (06/09/16)
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Palma de Mallorca
No debe sorprendernos que los políticos cometan errores, sino que cometan siempre los mismos errores.
Las calores de septiembre han llevado a José María Rodríguez al punto de ebullición, así que acusa de parcialidad al juez que lo ha imputado, como los deportistas que culpan al árbitro de los errores propios.
Cuando Rodríguez estaba en forma, no hubiera cometido el error de perder los estribos y cargar contra quienes le investigan. Si le sirve de referencia, a Matas puede costarle la cárcel su afán de asumir su propia defensa y de someterse al juicio de Jordi Èvole.
Sin salirse de la mafia de la Policía Local de Palma, también sorprende que Álvaro Gijón se aferre a su concejalía en Cort y a su escaño en el Parlament.
Cualquier abogado le recomendaría a Gijón que se apartara de los focos. Todo movimiento público repercutirá en su contra. Cuando el nombre de un político aparece junto a las palabras "organización criminal" urge un mutis por el foro. De puntillas.
Gijón es concejal, diputado autonómico y quería aspirar a un escaño en el Congreso hasta que el PP, nada sospechoso de parcialidad contra los presuntos corruptos, lo desalojó con malos modos de la candidatura. Quien mucho abarca, mucho arriesga.
A Gijón le conviene dimitir, y averiguar después por qué fue Rodríguez quien le cargó el mochuelo ante el juez imparcial. También Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, pero se detuvo a tiempo.




