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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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“Russafa de fora”

Este término fue utilizado durante mucho tiempo por los habitantes del Cap i Casal para diferenciar entre lo que era el caserío ruzafeño y la calle o camino de Ruzafa

El término “Russafa de fora” hace referencia al pueblo y actual barrio de Ruzafa y fue utilizado durante mucho tiempo por los habitantes del Cap i Casal para diferenciar entre lo que era el caserío ruzafeño y la calle o camino de Ruzafa, que quedaba intramuros de la ciudad. Aquel carrer de Russafa (actual passeig de Russafa y en su día calle de Pi y Margall y calle de Calvo Sotelo) que partía desde la plaza de San Francisco y llegaba hasta la puerta de Ruzafa, era conocido como “Russafa de dins”. Un vez cruzado el dintel de la puerta de Ruzafa y siguiendo el camino homónimo se llegaba hasta el poblado de Ruzafa, la “Russafa de fora”.

De aquel pueblo extramuros de la ciudad, que llegó a ser municipio independiente entre 1836 y 1877, solo resta la iglesia de San Valero y San Vicente Mártir, erigida en el siglo XVII sobre otra del siglo XIII, y un ruinoso vestigio de lo que fue la calle García en su confluencia con Tomasos y la desaparecida Platerías, ahora convertido en un deprimente solar. De los jardines y huertas que loaron poetas árabes como Al-Russafi e Ibn Al-Abbar, de aquel vergel salpicado de fuentes, acequias y molinos, de los canales por los que se podía recorrer toda la huerta hasta la Albufera, no queda ni el recuerdo.

En cuanto a la toponimia del antiguo pueblo de Ruzafa, de las típicas Plaza Mayor y calle de la Iglesia, poco ha llegado hasta nuestros días. Al igual que en el resto de poblados anexionados a la capital, muchos de estos nombres estaban repetidos y fueron sustituidos por otros más acorde con el siglo y las nuevas ideas políticas. Ilustres personajes de Ruzafa y algún que otro apellido histórico copan ahora el nuevo nomenclátor. Pero escarbando en la toponimia actual podemos encontrar los restos de aquella “Terra del Ganxo” que sucumbió en las fauces del ensanche valentino.

TOPONIMIA ANTIGUA Y ACTUAL DE RUZAFA

Como hemos dicho, la toponimia antigua del pueblo de Ruzafa se esconde bajo las nuevas placas rotuladoras en la zona más castiza y popular del barrio. Así, por ejemplo, la plaza Mayor de Ruzafa, que también se llamó de la Constitución, del Mercado y del Maestro Ripoll, recibe actualmente el nombre de Barón de Cortes en honor a Pascual Frígola, escritor y político valenciano e ideólogo de la Batalla de Flores de la Feria de Julio. La calle de la Iglesia, que se encontraba duplicada en varios de los poblados anexionados como Benimaclet, pasó a llamarse en 1897 calle del Padre Perera, intelectual, teólogo y ruzafeño del siglo XVI, cofundador del colegio de San Pablo, hoy instituto Luis Vives.

Siguiendo el recorrido entre calles de ayer y de hoy, llaman la atención las calles consagradas a médicos y doctores en el mismo centro topográfico del barrio y que antaño estaban denominadas con apelativos populares. En el número 28 de la calle de la Abadía, a espaldas de la iglesia de San Valero, nació el médico y diputado republicano Carlos Cervera, al que le fue dedicada esa misma calle en 1869. El Doctor Mariano Serrano era natural de Zamora, pero ejerció de médico en la posta sanitaria de Ruzafa, donde murió a causa de la terrible pandemia de gripe de 1918. Aquel mismo año el Ayuntamiento rebautizó la calle del Horno con la del brillante galeno. Y finalmente, la popular plaza de la Cruz fue dedicada en 1923 al eminente doctor y vecino de Ruzafa Bernardino Landete, catedrático de odontología de la Universidad de Madrid y considerado el pionero de la estomatología española.

También, al prócer del pueblo de Ruzafa, Matías Perelló, jurisconsulto insigne de finales del siglo XVIII se le dedicó la calle de las platerías en 1896, pero posteriormente pasó a denominar la vía de circunvalación (actual calle de Matías Perelló) que carecía de nombre. Otro personaje famoso de Ruzafa al que se le dedicó una calle fue al horticultor Corset, que tenía sus famosos huertos y jardines en Ruzafa, pero su nombre fue cambiado por el de calle Denia en 1927.

Por otro lado es curioso ver cómo sí que se han mantenido calles históricas consagradas a familias y apellidos ruzafeños, como los Vivó, los Tomás y los Sornell en las típicas calles de Vivons, Tomasos y Sornells. Sin embrago, las históricas plazas de las Arenas y del Contrast desaparecieron, la primera con la reforma urbana y la segunda por la reforma del nomenclátor, pero sus nombres todavía siguen muy vivos entre los lugareños más longevos.

Finalmente, destacar que algunos de los caminos y carreras que salían o entraban, según se mire, al pueblo de Ruzafa han conservado su nomenclatura histórica, como las carreras de Malilla y de San Luis. Las otras dos carreras famosas perdieron su nombre a favor de los Zapadores, la de En Corts y de Pedro Aleixandre la de Monteolivete, aunque ambos topónimos siguen conservándose en otros puntos de la vía. El camino de Valencia, como es obvio, pasó a llamarse calle de Ruzafa y el camino del Cementerio fue rebautizado con el nombre del malogrado maestro de Ruzafa Francisco Javier Aguilar por ser precisamente allí donde murió, presa de los escombros de la ruinosa escuela.

Puedes leer el artículo completo en: http://valentinatopofilia.wordpress.com/

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