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Sábado, 21 de Septiembre de 2019

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Mamá, quiero ser vasco

Ser andaluz es como ir en bicicleta: suena divertido, pero el de la moto lo tiene mucho más fácil para llegar más lejos. “Mamá, quiero ser vasco”.Tan representados en las Cortes, tan suyos, tan tirándole a Madrid para mirar por su tierra, en vez de tirando a los tuyos por tierra porque estás mirando ‘pa’ Madrid. Tan defendiendo su idioma, tan con su Vaya Semanita vasca donde se ríen de ellos mismos en lugar de con nuestros vaya programitas tan más de lo mismo ‘pa’ que se rían de nosotros. “Mamá, quiero ser vasco”. Los admiro, los quiero; quiero ser como ellos, que aquí hasta el himno nos tiene que decir que nos levantemos y allí, no es que estén ya en pie de guerra, es que les sobran tantos huevos que levantan hasta a las piedras. ¿ Y de comer?…¡cómo comen!…¿y de beber?….¡cómo beben!…¿y de ligar?… bueno, tampoco nos precipitemos que Andalucía también tiene cosas ‘mu’ bonitas.

Y es que ser andaluz es como ir en bicicleta: suena saludable, sano y es muy bonito el paisaje, pero el de la moto sufre bastante menos para llegar más lejos. “Mamá, quiero ser vasco”. No negaré que me pregunto por qué Andalucía no tiene quien la defienda a la altura, porque mi tierra siempre parece el trampolín a otro sitio. Segunda residencia de los moteros ricos que vienen y los andaluces pobres que se van. Qué hartura de que nadie nos tome nunca en serio. Qué pereza da ser un sitio al que hay que venir, pero en el que cuesta quedarse. Que igual ha llegado el momento de levantarnos de verdad, de hacernos los independentistas, aunque sea por acojonar, que por lo visto funciona. A nosotros qué más nos da si ya nos hemos hecho los romanos, los visigodos, los moros, los españoles, y si nos tenemos que hacer los independentistas, nos lo hacemos…será por hacerse cosas. Si por muchas cosas que nos hagamos lo que hemos sido siempre, le pese a quien le pese, es andaluces y todavía tienen la poca vergüenza de no considerarnos históricos, y nosotros la desfachatez de no quejarnos. ¡Andalucía independiente ya!, aunque sea por acojonar. Que yo no sé si España se rompe, pero con Andalucía se parte; se descojona en nuestra cara. Esa cara graciosa y zalamera con la que mamamos riéndonos hasta la suciedad. Que ser andaluz es como ir en bicicleta: te destroza el culo, acostumbrados a esa sensación de que te den por coxis, o mejor, llámale “cuqui” que suena más carnavalero. Porque ser andaluz es como ir en bicicleta: te puedes ‘jartá’ de campo, de lesiones, de sudar, y cada vez tenemos menos peso, pero sobre todo porque sale más barato. Por eso “Mamá, quiero ser vasco”. Para tener 4300€ por cabeza para servicios públicos en vez de 1.900. Para pagar menos impuestos por tener un PIB de 30.000 en lugar de 17.000. Para tener impuestos de sucesiones a cero, no como aquí, que tenemos uno que entran ganas de cagarse en los muertos de más de uno. Por no perder los 4.672 millones que ha recibido de menos Andalucía por no repartir la financiación con respecto a la media. Por salir ganando en las películas de vascos y andaluces, donde ellos parecen nobles, reivindicativos y comilones, y nosotros trileros y gilipollas. “Mamá, quiero ser vasco”. Para no dejar las manifestaciones gordas sólo para las cosas del fútbol ni las consultas para poner más días de feria. “Mamá, quiero ser vasco”. Porque estoy harto que en eso de los cupos no nos toque ni lo ‘metío’. Por ver qué se siente cobrando ‘fuero a parte’. “Mamá, quiero ser vasco”, pero sin movimiento de liberación, ni terroristas ni kale borroka de esa, que aquí como mucho somos de la ‘kale barroco’, y si vamos al monte no es pa practicar el tiro, sino para hacer un arroz. El cóctel que mejor nos sale no es el molotov, sino el rebujito, y si nos trincan con una olla y tornillos es porque vamos a hacer un potaje y a arreglar otra vez la bicicleta que la hemos vuelto a romper jugando a hacer caballitos.

Y quien quiera irse a Madrid que coja ya el AVE y no de más ruido, que estaría bonito que, encima de ir en bici, tengamos que llevar a nadie a Madrid en la barra. Que ser andaluz e ir en bicicleta está muy bien ‘pa’ un rato, pero verás el día que trinquemos una motito.

Fdo: Un andaluz enamorado de Euskadi, ‘kadi’ como la ikurriña de sus ojos, que cree que es en las calles y en las urnas donde tendremos que pelear nuestro concierto más flamenco. ¡¡GORA EUSKALANDALUS!!... porque las motos no las regalan.

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