La Ofrenda de Flores que miró al cielo
La amenaza de lluvia ha sido una constante durante todo el día, que no ha hecho acto de presencia hasta última hora
Se han depositado más de 5,5 toneladas de flores

La Virgen del Pilar, con más de 5,5 toneladas de flores / Ignacio Pérez

Zaragoza
Miles de oferentes han ido dejando sus flores durante toda el día grande de las Fiestas del Pilar, en la tradicional Ofrenda de Flores. La amenaza de lluvia ha sido una constante durante todo el día y finalmente, la previsión meteorológica se cumplió, aunque a última hora de la tarde y sin amedrentar a aquellos que han querido participar en acto central de las fiestas.
No obstante, sí que se registró una mayor fluidez y, finalmente, no se registraban retrasos para depositar las flores en la plaza del Pilar. El último grupo, el de los Voluntarios de Zaragoza, llegaba a las 21:15 horas.
Los últimos datos ofrecidos apuntaban a que se iban a cumplir las previsiones y un buen resultado de participación. Según Elena Laseca, de Zaragoza Cultural, "entre 250.000 y 300.000 personas porque, aunque llueva, la ofrenda no se suspende y los oferentes pasan igual". En algunos momentos puntuales de la tarde, la plaza del Pilar estaba cubierta por paraguas y chubasqueros, y con un manto confeccionado por más de 5,5 toneladas de flores.
En total, han participado 684 grupos de 17 países, es decir, 64 más que el pasado año. Además, 69 grupos participan por primera vez en este acto. Cuba es el país invitado de este año. El desfile ha comenzado a 7:30 horas, con el grupo Africanos Católicos en Aragón abriendo la comitiva.
Ambiente festivo y devoción entre quienes han ido llenando la Plaza del Pilar desde primera hora de la mañana. Desfile de nacionalidades, trajes y flores; de grupos de localidades de todo Aragón, de familias, amigos y visitantes; pequeños y grandes, todos desfilando por el corazón de la ciudad para ofrecer flores a la virgen.
La jota ha sido otra de las referencias, cantada y bailada, otro de los principales focos de atención. Su sonido, con el traqueteo de castañuelas y tacones, han llenado los escenarios dispuestos por todo el centro. Y, mientras unos viven las fiesta, otros trabajan entre fogones y terrazas, repletas de visitantes, con ganas de vermú, torreznos y patatas asadas.




