Llegan los hombres de negro mientras siguen los mismos problemas
A Coruña
Llegan de nuevo los hombres de negro de la Unión Europea. Para evaluar el estado de las cuentas públicas en España y decidir sobre el pago de la deuda que llevará al nuevo gobierno a realizar nuevos recortes. Gobierne quien gobierne. Variaría, suponemos, según quien gobierne, la resistencia a determinados cambios y la receta. Más impuestos o menos gasto. Y a quien afecta la subida de impuestos, a los de arriba o a los de en medio, y los recortes. Por eso el debate sobre la investidura de Rajoy es clave, también por eso. Los hombres de negro llegan cuando los trabajadores del Pastor, ese banco que lo fue casi todo aquí, vuelven a enfrentarse a otro ERE tras los 800 despidos que provocó la venta al Banco Popular, con el desmantelamiento de los servicios centrales incluídos. 400 empleos menos que no podrán ocupar nuestros hijos. Empleos de banca, con más garantías, se supone que empleos de más calidad que la media. En Extel se plantean 200 despidos mientras que hay miles de llamadas al 1004 de Telefónica, el servicio del que se ocupan, sin atender. En Alcoa sigue la amenaza de cierre con convocatoria de subasta eléctrica al límite. Parece que ya sabemos por dónde van a ir las consecuencias de esa visita y de la política económica en general. Y no hay muchos cambios ni reacción de los poderes públicos. Los problemas siguen ahí y la respuesta no está ... ni en el viento.
El Nobel de literatura no intenta buscar respuestas. Se hace preguntas. Ya se las hacía en 1962, con 21 años. Y de ahí hasta hoy.
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