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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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La semana en la que Ferreiro acudió a la patrona de la Guardia Civil

Actos de la Guardia Civil. /

Lunes, 10 de octubre

La semana comenzaba con el pleno del Ayuntamiento de A Coruña que escenificó el acercamiento entre el Gobierno local de Marea Atlántica y el PSOE. Los socialistas respaldaron los cambios en los presupuestos promovidos por el Ejecutivo municipal, aunque a renglón seguido se unían con los populares para impulsar una comisión de coordinación sobre el proyecto coruñés que busca fondos europeos.

A falta de conocer los siguientes movimientos en esta curiosa relación, que tienen que ver con los presupuestos municipales, el PSOE sigue en una clara indefinición, propia del jovenzuelo que no sabe qué quiere ser de mayor. Querer gobernar sin estar en el gobierno para poder colgarse medallas por los aciertos al tiempo que se censuran los desaciertos puede ser un objetivo táctico y partidista; pero desde el punto de vista del interés ciudadano es un claro desatino. La situación debe estabilizarse y resolverse ya, ahora que, supuestamente, no hay intereses electoralistas cercanos, como admitió el portavoz del grupo socialista, José Manuel Dapena, en un ejercicio de sinceridad que se agradece.

 Martes, 11 de octubre

El gerente de la Fundación Luis Seoane, David Barro, presentó su dimisión. Aludió a injerencias políticas del Gobierno y a la imposibilidad de llevar la dirección de la entidad con Silvia Longueira, concejala del PSOE, readmitida como directora por el Tribunal Supremo tras ser despedida por el Partido Popular.

El hasta ahora gerente señaló que no podía aceptar lo que considera actitudes graves e inaceptables como las grabaciones que aportó Silvia Longueira en el juicio tras su despido. Eso dijo en un comunicado pero lo cierto es que durante varios meses, de facto, sí lo aceptó porque en febrero el Tribunal Supremo (y no un juez como Barro dijo en su comunicado) confirmó la readmisión de Longueira y en ese momento el gerente no dimitió y calló. Ahora se despacha con un nota muy poco elegante en la que censura una readmisión avalada por un tribunal como el Supremo. El comunicado evidencia una situación insostenible que finalmente explotó. Ha sido un sonoro despropósito de principio a fin.

Miércoles, 12 de octubre

Fue el Día del Pilar y la Guardia Civil celebró su tradicional acto en el cuartel de Lonzas con motivo de su patrona. Allí acudieron las autoridades de la ciudad, incluido el alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, que no dejó en casa sus vaqueros y que al día siguiente justificó su presencia en que había guardias civiles coruñeses y era su obligación institucional estar allí donde estén los ciudadanos.

Es cierto que dirigentes de En Marea y Podemos decidieron no acudir a actos similares, lo que podría verse como una contradicción con respecto a la posición de Ferreiro. Pero hay que recordar que Ferreiro acudió a ese acto en condición de alcalde de todos, no como un dirigente de una formación política en concreto; de la misma forma que ningún miembro del BNG acudió al acto de A Coruña pero Miguel Anxo Fernández Lores, del BNG (de la UPG para más señas) sí estuvo en el de Pontevedra en su condición de alcalde de la ciudad. Distinguir los cargos institucionales de los propios de una organización política es una buena práctica democrática.

Jueves, 13 de octubre

Ese día se conoció algún detalle más sobre el proyecto de A Coruña que no consiguió los 15 millones de euros de financiación europea. La empresa que asesoró al Ayuntamiento fue contratada por el Gobierno del Partido Popular. Después, fue renovada por la Marea. Ahora, el actual Ejecutivo municipal ha optado por una nueva empresa para corregir los defectos que han dejado a la ciudad sin esta inyección económica. Al día siguiente, el PP replicó que la empresa se encarga de plasmar sobre el papel lo que el Gobierno municipal diseña

Seguramente a los populares no les falta razón, pero aunque no fuese así la responsabilidad política es siempre del Ejecutivo local. Para eso están gobernando. Es bueno saber cómo se gestionó en el pasado y lo es, sobre todo, si se aprovecha para solventar posibles errores, deficiencias o carencias. El Gobierno local está obligado a echar el resto para conseguir la financiación europea para los proyectos municipales. No sólo están en juego los 15 millones de euros. También está en juego su credibilidad como gestores de la ciudad en tiempos en los que la certidumbre es un valor en sí mismo.

El día nos dejó también novedades sobre los planes de la Universidade da Coruña para su reorganización. Tras el rechazo a la fusión de facultades que se planteó en el mandato anterior, la nueva propuesta deja como voluntaria esta fusión de facultades, pero sí apuesta abiertamente por la fusión de departamentos, los órganos que se encargan de las diferentes áreas de conocimiento.

La reflexión que está haciendo la UDC es más que pertinente. Y da la sensación de que en esta ocasión se están corrigiendo formas del pasado que habían generado un fuerte malestar en ciertos colectivos de la comunidad universitaria. Sería bueno que esta reflexión fuese profunda. Es el momento de diseñar la Universidad de los próximos 25 años.

Viernes, 14 de diciembre

La transformación de La Marina de A Coruña dará el lunes un paso más. Empezarán a funcionar las cámaras que vigilarán el tráfico y que tratarán de garantizar que sólo pasarán por allí los vehículos de transporte público. Primero estarán en pruebas. Después servirán para sancionar a los infractores.

La instalación de cámaras siempre genera cierta polémica, porque hay quien las ve como una amenaza a su intimidad. Por eso el Gobierno local debe ser especialmente riguroso en el cumplimiento de la normativa que regular de forma pormenorizada la instalación de este tipo de dispositivos. Ser cuidadosos en detalles como estos también es síntoma de calidad democrática.

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