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La #tuithistoria de Javi Ruiz

Palabras gruesas, hirientes. Golpes en la pared. La coge del brazo. La zarandea. La chica aguanta el huracán mirando al suelo. Rota

Tuithistoria 6

Una pareja parada en un coche mirando los pokémon que hay en un gimnasio tomado por el equipo azul. Él medita si entrar a luchar un rato.

Ella tiene ganas de volver a casa a dormir la siesta. Los dos en silencio, mirando el móvil viendo la tarde pasar nubosa.

La calle está casi vacía. Sestea el Domingo. Un chico extraño, gigante, rebosante, espera el autobús en una parada donde parece que no para.

De repente, en la parte de atrás del coche oyen gritos. Primero fuertes. Luego muy fuertes. Después dramáticamente fuertes.

El chico de la parada de autobús ni se inmuta. Ella le dice a él: ¿Qué pasa? El mira por el retrovisor como en las películas de espías.

Desde ahí ve toda la escena: Un chico joven, desencajado, casi bizco, moreno y con la piel tostada le grita como un descosido a una chica.

Palabras gruesas, hirientes. Golpes en la pared. La coge del brazo. La zarandea. La chica aguanta el huracán mirando al suelo. Rota.

Los pasajeros del coche se dan cuenta de que el chico de la parada del autobús les mira de reojo. No saben si pidiendo ayuda o vigilando.

Los gritos siguen. Desde el coche la pareja vigila por los retrovisores mientras ella llama al 112. Describe la escena a la telefonista.

"No se preocupen, va la policía", dice el 112. La pareja del coche no sabe qué más hacer. El chico arranca y decide avanzar. Despacio.

Por el retrovisor, cada vez más pequeños, el conductor les ve. En el siguiente segundo, el chico vuelve a coger a la chica y tira de ella.

"No puedo más", dice. Y se baja del coche. "Ten mucho cuidado", dice la chica mientras le ve avanzar hacia la escena.

El chico gordo del bus también se acerca. El conductor trata de poner paz entre los gritos. El enorme silencioso se incluye en la pelea.

Todo empieza a descontrolarse. El maltratador sigue gritando y amenazando. El gordo inmenso se pone nervioso...

El conductor decide jugar un órdago: "he llamado a la policía, vienen ya, así que calmáos". El agresor le mira con odio.

La chica dice: "Mierda, ¿por qué?" (¿por qué has llamado a la policía?)

Al conductor le suben los calores por todos sitios. El agresor sigue gritando como un polifemo ciego. La chica le mira a los ojos.

Al fondo de la calle ve llegar una furgoneta sin luces. "Que sean ellos", piensa, "o les hago el alto". LLega la caballería.

Al desembarcar la @policia el caudal agresor del tipo se remansa. Ahora no es una mujer a la que hay que gritarle. Son tipos con pistola.

Desde el fondo de la calle se oye: "¡A ver si tienes huevos a repetir ahora todo lo que estabas diciéndole!".

El conductor del coche levanta la vista y observa que la puerta de un bar cercano estaba llena de gente. Mirando a lo lejos.

Se identifica ante la policía y cuando se va a marchar el policía le dice "muchas gracias por llamar" y le estrecha la mano.

Conductor y copiloto se alejan de la escena mirando el barullo por los retrovisores. Ahora (ahora que está la poli) se ha acercado la gente.

Hoy dormirán ambos pensando que quizás, sólo quizás, hayan cambiado algo. Fin.

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