Cerebros gripados
La opinión de Fernando Aller

León
Tal vez tengan razón quienes dicen que la política es el arte de crear un problema donde no existía. Durante los últimos años las campañas de vacunación contra la gripe se venían desarrollando con total normalidad, con eficacia y disponibilidad del personal sanitario. En octubre del pasado año la Junta de Castilla y León publicó un decreto que establece que los medicamentos sujetos a prescripción médica no se pueden suministrar al paciente sin que previamente el médico haya realizado el correspondiente diagnóstico.
El sindicato de enfermería Satse considera que en este ámbito entra la vacunación y que por lo tanto suministrar la vacuna sin previo informe médico individualizo es un riesgo que no pueden asumir. Algunos enfermeros se niegan a suministrar la vacuna.
La Consejería de Salud entiende, por el contrario, que la vacunación es un acto preventivo ordenado por la autoridad sanitaria y que por lo tanto esos miedos del sindicato resultan infundados.
Bien por el excesivo celo profesional de unos, por innecesario afán legislativo de otros o por la satisfacción perniciosa de poner siempre palos en las ruedas, la realidad es que este año la campaña de vacunación contra la gripe arranca con una polémica absurda. Ojalá la cosa quede ahí, en simple palabrería, y que la población de riesgo sanitario no acabe pagando los platos rotos de la incompetencia.




