Jueves, 09 de Julio de 2020

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La (in)dirección deportiva del Valencia

García Pitarch mantiene únicamente tres empleados en el departamento más importante del club, muy por debajo de la media europea e incluso de la mayoría de equipos en Segunda

La (in)dirección deportiva del Valencia

sportyou.es

Una de las claves que explica el fracaso de temporada protagonizado por el Valencia hasta esta jornada 12 tiene su origen en la deficiente estructura deportiva de la entidad. Es injustificable que una SAD con un presupuesto superior a los 140 millones de euros no decida de forma inmediata el fortalecimiento y potenciación de la secretaría técnica. No hacerlo contribuye a alimentar esa evidencia que tanto ofende a Lay Hoon pero que se confirma cada 31 de agosto o de enero: la sombra de Jorge Mendes sigue siendo alargada en el Meriton CF. Los fichajes de Garay, Mangala, Abdennour o Santos son la prueba evidente. Y todavía hay algún desahogado que además le da las gracias.

Lay Hoon señala a Jesús Vicente

Teniendo el comodín del superagente, la sociedad no destina ni el tiempo ni el dinero necesarios para poder competir en igualdad de condiciones con otros equipos que sí hacen su trabajo durante doce meses al año. Por acción u omisión, García Pitarch es responsable de otra negligencia. En este sentido, es importante recordar las palabras de la presidenta ejecutiva, Lay Hoon, en la reciente junta de accionistas, preguntada precisamente por esta carencia estructural: "Creo que se ha visto que tenemos a Suso en la dirección deportiva. Que sean 4 ó 400 técnicos en el departamento es decisión de Suso". Bien sea con la intención de no rodearse de algún colaborador más que le pueda hacer sombra ante los ejecutivos de Singapur o por controlar de forma unipersonal las negociaciones y lo que de ellas se desprende, es incomprensible que Jesús Vicente no haya planteado más incorporaciones a la entidad. 

Comparado con otras direcciones deportivas del fútbol europeo e incluso de Segunda, el departamento de dirección deportiva en el club de Mestalla es ridículo. Tanto desde el punto de vista numérico como el de eficiencia y funcionamiento semanal. Los fichajes en el VCF -sobre el papel y obviando la figura de Mendes que es mucho obviar-, dependen básicamente de tres personas: Jesús Vicente García Pitarch, Vicente Rodríguez y Pedro Gómez Carmona. Existe un cuarto miembro, Salva Grau, que en temporadas anteriores sí realizaba algún desplazamiento para ver jugadores. Pero más por indicación del ex-director de la escuela, Jose Jiménez, que para el primer equipo. Ahora se encarga fundamentalmente de dotar a la sección de informaciones videográficas. 

De los tres miembros en la secretaría técnica del Valencia, el que más kilómetros hace es Vicente. Francia, Alemania o Inglaterra son algunos de sus destinos más habituales fuera de España. Gómez Carmona, amigo personal del director deportivo antes de incorporarse a la entidad, también realiza algún desplazamiento, aunque alterna esta faceta con otro tipo de funciones más relacionadas con los despachos. García Pitarch es un fijo de los entrenamientos y partidos del primer equipo, sobre todo cuando hace coincidir su presencia con la de Lay Hoon. Casualmente, ayer optó por marcharse de viaje y se ausentó del palco de Mestalla en el dramático partido contra el Granada. La presidenta ejecutiva tampoco estaba en la ciudad. 

Uno de los principales problemas que genera la carencia de efectivos surge precisamente para desplazamientos al extranjero. Disponer únicamente de dos/tres personas para ver jugadores en directo convierte en utópico el seguimiento de casos específicos cuando el número de futbolistas que interesa ver en un mismo fin de semana es superior a tres. 

Leicester, Sevilla y Villarreal, otro mundo

En extraordinaria antítesis respecto a lo que ocurre en Paterna, son paradigmáticos los casos de Leicester, con 37 empleados en secretaría técnica, o el Sevilla, que quintuplica al Valencia, con 16. El Villarreal, que disputa competiciones europeas una temporada más, cuenta con scouts específicos para cada país/mercado. Muy por debajo del nivel Champions -que es el que en teoría debería perseguir 'la mayor transacción del fútbol mundial'-, resulta sorprendente comprobar los efectivos que destinan la mayoría de equipos de Segunda a la estructura deportiva. 

En el Levante, líder de la categoría, Tito dirige un grupo de seis trabajadores (uno de ellos más centrado en la 2ªB, categoría en la que milita el filial granota). Especialmente llamativo es el caso del Mallorca. Pepe Gálvez, delantero del Valencia entre 1993 y 1997, forma parte de una estructura con numerosos ojeadores en España y el extranjero. Más austero es el equipo de Braulio Vázquez en el Valladolid, con tres miembros. El Cádiz, con nueve, y el Nàstic de Tarragona con cinco (Joan Salvans entre ellos) también disponen de una estructura en la secretaría técnica superior a la de Paterna para el primer equipo. 

Suponiendo que Lay Hoon no faltó a la verdad en la junta de accionistas del pasado día 4, ¿qué sentido tiene la insistencia de García Pitarch en no dotar al club de los elementos necesarios para optimizar el funcionamiento de la dirección deportiva? Les invito a reflexionar. Es sonrojante que sociedades con diez veces menos de presupuesto dispongan de mejores equipos de trabajo que el dirigido por Jesús Vicente. Sin contar a Gestifute, claro. 

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