Fortín Ipurua
El Eibar gana de forma justa y hasta escasa al Betis (3-1) con goles de Pedro Leon, Enrich y Kike García, y suma su quinto triunfo en casa (16 de sus 21 puntos), el mejor equipo como local de la Liga

Los jugadores del Eibar celebran el golazo de Pedro León que abría el marcador / Juan Herrero (EFE)

Eibar
Ipurua ya es el fortín más inexpugnable de Primera división. Con su victoria contra el Betis (3-1), el Eibar se convierte en el mejor equipo como local de La Liga. Ha sumado cinco victorias, lo que significa que 16 de los 21 puntos que tiene en su casillero han llegado delante de su afición. Una cifra de puntos que da hasta vértigo, porque supone prácticamente media permanencia cuando se cumple el primer tercio del presente ejercicio.
Y todo llega después de pasar por encima, literalmente, del Betis. Victoria clara, justa y hasta escasa, por las muchas ocasiones de las que dispusieron los armeros para haberse llevado un resultado mucho más abultado. De esta forma, el Eibar sale de este tramo de dos partidos seguidos en Ipurua de la mejor forma posible, con seis puntos de los seis que había en juego, algo que le coloca empatado con los puestos europeos, y con una distancia sideral con los puestos de peligro.
Eso sí, el triunfo contra el Betis llega condicionado por la jugada clave del partido: la falta de Piccini sobre Takasahi Inui. Porque en esa misma jugada el árbitro expulsó por roja directa al jugador bético, y después Pedro León marcaba un señor gol de falta que ponía en franquicia a los de Mendilibar. Expulsión rigurosa, porque hasta la falta parecío rigurosa. No se puede dejar a un equipo con diez de golpe por una jugada de ese estilo. El Betis acusó el mazao, y el Eibar lo aprovechó. Tanto que Sergi Enrich hizo muy pronto el segundo gol.
Parecía que se venía una goleada de escándalo, pero el Eibar se frenó en seco en su dominio absoluto de la situación, y hasta se puede decir que se confió un poco. Y eso que el Betis no le hizo prácticamente nada de daño. El equipo de Mendilibar perdonó las ocasiones que tuvo para haber terminado con un resultado más abultado, y el Betis aprovechó el regalo de Lejeune, que quiso dar emoción al partido cediendo un balón a Rubén Castro para que marcara el 2-1. Menos mal que los armeros reaccionaron cuando más apretaba el Betis, y así llegó el gol de Kike García, primero en Ipurua, en el día de su cumpleaños. En el fondo, era un gol que hacía justicia a los mayores méritos armeros, por mucho que en la segunda parte cedieran demasiado terreno contra un rival con diez jugadores.

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




