De lenguas, separaciones y uniones
El comentario de Alberto Calleja

Palencia
El otro día Palencia Baloncesto tuvo rival gallego. Hoy juegan en Palma. Desde hace un tiempo hay un acuerdo Federación española – clubes que incluye el intercambio de información entre los equipos. Por ejemplo, antes de un Coruña-Palencia, los gallegos mandan para los medios de Palencia a través de nuestro club la opinión que sobre el partido tenga su entrenador y Quesos Cerrato hace lo propio con los coruñeses para los medios de comunicación y, por lo tanto, para los aficionados de allí.
Se sobreentiende que si se hace es para que se entienda ¿verdad? Pues no todos lo entienden así: hace un par de semanas nos llegaban las declaraciones del técnico gallego… en gallego. Y ayer las del entrenador de Palma en catalán, valenciano o balear… que uno ya no sabe.
Me consta que la Federación ha intentado arreglarlo y está molesta. Pero de momento el problema persiste (aquí no entendemos - porque no tenemos por qué entender - esas declaraciones y no podemos ponerlas, mientras ellos sí pueden porque lo de nuestro técnico, Sergio García, va en castellano y, por lo tanto lo entienden también gallegos o baleares).
Pasa también de cuando en cuando en el fútbol y otros deportes. Y en otros órdenes de la vida. Y no sé ustedes… a mí me resulta difícil de entender que cuando alguien sabe que habla para gente que no entiende su lengua se empeñe en usarla. Gallegos hablando sólo con gallegos perfecto, pero cuando un gallego, vasco o catalán se dirige a más resulta absurdo este empeño. Además de resultar un problema.
Yo, personalmente, no me siento menos palentino por no tener una lengua propia. Respeto a quienes la tienen y sienten en ello un motivo más de apego a su tierra, pero hablamos – en casos como el que nos ocupa - de practicidad, de sentido común. De usar la lengua que me haga llegar a más gente.
Particularmente me parece uno de los grandes atrasos de la humanidad el hecho de no tener una lengua común que no sea una barrera. Somos la única especie del reino animal susceptible de no saber comunicarse cuando nos juntamos dos de diferentes puntos del planeta. A los demás animales no les pasa.
Algunos humanos parecen empeñados en buscar cosas que nos separan, que no nos unen. Cuando debiera tratarse de todo lo contrario.
Sólo el día que bajen, que bajarán, los extraterrestres y nos miremos, los humanos diremos: “estos sí son los que de verdad son diferentes”




