El fútbol y la contabilidad creativa
La Firma de Doroteo González

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Palencia
Se habla de tridentes en el ataque pero para letal el exitoso binomio “fútbol-impuestos” a través de la planificación de complejas y creativas maniobras financieras con empresas opacas situadas en paraísos fiscales. Algunos de los mejores futbolistas del mundo que juegan en la liga española están siendo investigados o mantienen contenciosos con Hacienda por no declarar o no estar al corriente del pago de sus impuestos.
Es sabido que las grandes estrellas de fútbol cobran muchísimo dinero por sus fichajes y sus contratos de imagen, y parece que presuntamente utilizan sofisticados procedimientos para despreciar la cultura impositiva que nuestra sociedad merece. El dinero suele tener una relación promiscua con casi todo, y con el fútbol no iba a ser menos.
Resulta que mientras nos las vemos y nos las deseamos para cuadrar las cuentas públicas, mientras la losa del déficit público recae sobre los trabajadores, las clases medias y la pequeña empresa, hay un grupo de contribuyentes privilegiados que disfrutan de grandes fortunas y que pagan impuestos irrisorios en ocasiones de manera ilegal.
Además, independientemente de las exigencias penales que se deriven de la defraudación fiscal y que los tribunales y mecanismos legales tendrán que dirimir en cada caso, hay una cuestión de gran calado que se deriva de esta preocupante situación. Esa cuestión se refiere al grado de responsabilidad moral de los futbolistas en este tipo de artimañas, y de su esperado papel ejemplificador al que atiende gran parte de nuestra sociedad y en un alto grado la infancia.
El deporte en general, y el fútbol en particular, son escenarios privilegiados para transmitir valores como el esfuerzo, el instinto de superación o eso que se ha dado en llamar el fair play deportivo y, por supuesto, la honradez de las personas.
Por eso no es de recibo admitir a este exclusivo grupo de futbolistas millonarios como víctimas de su propia ingenuidad o del desconocimiento de sus obligaciones fiscales, presentándose como damnificados de sus representantes o progenitores, con el pobre argumento de que ellos sólo se dedican a jugar al fútbol.
Debemos tener en cuenta que en España antes de ser del Barcelona, del Real Madrid, del Atleti o del club del fútbol que a cada cual le apasione, somos del estado del bienestar, de la sanidad y la educación públicas sin concesiones, del mantenimiento y la eficacia de las infraestructuras o de la prestación de servicios sociales de calidad.
Decididamente estos son nuestros colores, los colores que debemos defender.




