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Un punto escaso

El Eibar empata en Butarque contra el Leganés con un gol de Bebé en la recta final, después de jugar una hora con un hombre más y empezar perdiendo por un regalo de Antonio Luna

Bebé celebra con Pedro León el gol del empate en Butarque / Kiko Huesca (EFE)

Bebé celebra con Pedro León el gol del empate en Butarque

La Sociedad Deportiva Eibar cerró el 2016 logrando un punto escaso en Butarque. Porque el equipo armero empató (1-1) con un gol de Bebé en la recta final, después de que se hubiera puesto por detrás en el marcador por culpa de un regalo incomprensible de Antonio Luna, y tras jugar más de una hora con un jugador más por la expulsión de Iago Herrerín, el portero del Leganés. Al Eibar se le atragantó Butarque, y ni siquiera jugando contra diez fue capaz de generar ocasiones suficientemente claras como para merecer la victoria. De hecho, el empate es lo más que mereció lograr, y más por insistencia y trabajo, que eso nunca se le puede achacar, que por fútbol y claridad de ideas.

  • AGRESIÓN A DOS SEGUIDORES ARMEROS

El partido ya había comenzado cuesta arriba, con un Leganés que salió creyendo mucho en sus posibilidades, y un Eibar que no encontraba la manera de adaptarse a lo que demandaba el encuentro. Pronto llegaría, además, una de las dos jugadas que marcaron el partido: el regalo de Antonio Luna. El lateral izquierdo sevillano quiso ceder el balón con la cabeza a su portero, pero se lo dejó en bandeja a Guerrero, que sólo tuvo que regatear a Yoel para adelantar al Leganés. Todavía con shock provocado por esa jugada, porque el equipo madrileño tampoco merecía marcar, llegó la segunda jugada clave del encuentro: la clara expulsión de Iago Herrerían, que midió muy mal su salida y literalmente arroyó a Inui en la frontal del área. No había discusión. Roja directa.

El partido parecía que se le empezaba a arreglar al Eibar. Es cierto que estaba por detrás en el marcador, pero jugaba contra diez. Sin embargo, el Leganés no notaba la inferioridad numérica, y el Eibar no tenía la fluidez ni el acierto en el ultimo pase suficientes como para que se notase que jugaba con un jugador más. En la segunda parte, el equipo de Mendilibar, ayudado por la frescura que aportaron los cambios, con Kike García y, sobre todo, Bebé, a la cabeza, encerró al Leganés en su área a base de empuje y garra, pero sin crear ocasiones claras. Y el equipo de Asier Garitano estuvo cerca de sentenciar el encuentro en alguna contra y alguna jugada de estrategia, pero fue más la sensación que el peligro real.

Y cuando parecía que el Eibar se iba a volver de vacío, apareció Bebé para marcar el gol del empate, con algo de fortuna, porque su disparo desde la frontal se envenenó tras tocar en un defensor del Leganés. Ese gol llevaba justicia al marcador, y aunque el Eibar siguió insistiendo, le siguió faltando claridad para merecer una remontada. Fue una oportunidad perdida de cerrar el año con 25 puntos, y el punto tiene sabor escaso, aunque siendo fuera de casa puede que sea de los que saben mejor a final de temporada.

Roberto Ramajo

Roberto Ramajo

Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...

 

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