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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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A Coruña y el mar; de Lugrís a la Solana

Lunes, 26 de diciembre

La semana arrancó con un nuevo capítulo del enfrentamiento entre el Concello da Coruña y la Autoridad Portuaria; un conflicto institucional que marcó toda la semana. El lunes, la Junta de Gobierno del ayuntamiento aprobó la solicitud expresa de venta directa de los terrenos de La Solana, para ser remitida al Puerto. El alcalde llegó a preguntarse qué intereses puede tener el máximo responsable de la Autoridad Portuaria para no seguir adelante con la venta al Concello. El martes, el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Losada, dijo -parapetado en un comunicado escrito sin opción a preguntas- que seguiría adelante con la subasta conjunta de La Solana y el Finisterre -que es tanto como anunciar la venta directa a la inmobiliaria Río Mero- y tildó a Ferreiro de incompetente y negligente. El miércoles, En Marea pidió el cese inmediato del presidente del Puerto, al que responsabiliza de una operación especulativa, y anunció que pediría la reprobación de Beatriz Mato en el Parlamento de Galicia. El jueves, Xulio Ferreiro admitió que no se habla con Enrique Losada. Y el viernes el alcalde advirtió al presidente de la Puerto que la fachada marítima no es suya, sino del conjunto de los ciudadanos coruñeses.  Lo hizo en la recepción de fin de año ante las fuerzas vivas de la ciudad. 

Sería un buen propósito para 2017 que Xulio Ferreiro y Enrique Losada rebajasen el tono de sus declaraciones. Sería el primer paso para reconducir una situación muy enquistada, de difícil solución si no hay un cambio previo en las formas. Sobre la cuestión de fondo, ¿es mejor que el propietario de La Solana sea una empresa privada inmobiliaria o el ayuntamiento? En función del interés general, existe cierto consenso en que preservar su carácter público a través de una titularidad municipal satisface mejor las legítimas ambiciones de la ciudad. Pero ni PP ni PSOE han salido en defensa de estos intereses y han permitido que el presidente del Puerto se mueva más como el gestor de una empresa privada que como el máximo responsable de un organismo que depende de Puertos del Estado del Ministerio de Fomento.

Martes, 27 de diciembre

La Unión de Consumidores de Galicia anunció acciones legales contra R por la caída del servicio de los días anteriores.  La operadora ya había comunicado previamente que compensaría con el corte de la telefonía móvil con la devolución del coste de las horas sin servicio multiplicado por cinco. Anunció que lo haría de oficio, sin necesidad de que el consumidor presentase una reclamación, lo que a la postre le evita a la compañía una avalancha de reclamaciones.

Si detrás de la caída del servicio estuvo el envío masivos de mensajes desde Vodafone a móviles de R -como dijo la empresa con sede en A Coruña- es una cuestión que deberán aclarar las firmas implicadas con la intervención de la autoridad competente. Poco importa esto al usuario, que se vio privado de un servicio básico en fechas muy sensibles. El cliente exige a R -y no a otra compañía, a la que no paga ningún recibo- que adopte las medidas necesarias para que algo así no vuelva a suceder.

Miércoles, 28 de diciembre

El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, dio dos semanas de plazo para llegar a un acuerdo con el PSOE sobre los presupuestos municipales del próximo año. Si no lo hay, se sometará a una cuestión de confianza. Es el ultimatum que dio después de que los socialistas se aliaran de nuevo con el PP para tumbar en el pleno el proyecto de presupuestos de Marea Atlántica, tal y como hicieron con las cuentas de este año. Al día siguiente, Ferreiro abrió la puerta a la entrada del PSOE en el Gobierno local para favorecer la estabilidad, pero insistió en que es necesario un clima de confianza previo que hasta el momento no existe, como se plasmó en la pinza de los socialistas con la derecha para bloquear la acción de un gobierno y unos presupuestos progresistas. 

La realidad es tozuda: A Coruña empezará el año sin presupuestos nuevos y eso perjudicará al conjunto de la ciudadanía. No nos cansamos de decirlo: el primer responsable es el Gobierno local, pero ante la ausencia de mayoría absoluta la oposición tiene también su cuota de responsabilidad, en especial el PSOE, que votó a favor de Ferreiro como alcalde para a renglón seguido no dejar de poner palos en la rueda.

En el aire queda además una pregunta: ¿por qué la posición del grupo socialista en el pleno más importante del año no la defendió su portavoz, José Manuel Dapena? ¿Por qué habló en su lugar un concejal que hasta hace tres días ni siquiera era militante socialista?

Jueves, 30 de diciembre

El Concello da Coruña quiso restar importancia a la alerta del Defensor del Pueblo sobre la contaminación atmosférica en la ciudad. El Gobierno local admitió episodios de picos, pero señala que son puntuales y debidos al intenso tráfico de entrada en la ciudad.

La ciudadanía agradece el mensaje de tranquilidad, pero al asunto no se le puede dar carpetazo sin más. Unos análisis han evidenciado episodios con partículas por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud y una ciudad de A Coruña, pequeña, abierta al mar y sacudida por los vientos, debe aspirar a respirar el aire más fresco del mundo. Del Gobierno local se espera un plan ambicioso con medidas que involucren a todos.

Viernes, 30 de diciembre

El penúltimo día del año nos dejó una imagen: la Oficina Principal de Abanca en A Coruña acoge ya el mural de Urbano Lugrís, que se refugiaba en el local que durante años albergó la cafeteria Vecchio y que sugiere de forma onírica la relación de la ciudad con el mar. La próxima semana comenzarán los trabajos de restauración.

Es la mejor forma de despedir el año en este resumen semanal. El arte de los murales, que asalta a la gente en lugar de esperar ser visitado en un museo, es una expresión que merece respeto, cariño y conservación. Restaurar el mural es, al mismo tiempo, reconocer la labor de aquellos que un día llamaron la atención sobre una obra de arte que empezaba a pudrirse en medio de una cafetería sin que nadie hiciese nada para remediarlo. Restaurar el mural es también una formar de recordarnos que hay más murales escondidos, más obras de arte que desaparecerán si no hacemos nada para remediarlo.

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