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Lunes, 01 de Junio de 2020

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San Antón en Cuenca: el recuerdo de “Miguelín” y la talla de Fausto Culebras

A finales de los años 50 desfiló por primera vez la talla de San Antón por este barrio conquense, pero dejó de hacerlo en los años 70 “porque pesaba mucho”. Mientras, uno de sus vecinos más queridos impulsó las fiestas del barrio y se corrieron vaquillas

Procesión de San Antón en Cuenca con la talla de Fausto Culebras.

Procesión de San Antón en Cuenca con la talla de Fausto Culebras. / Luis Pascual

Esta semana, en la sección Páginas de mi Desván de Hoy por Hoy Cuenca, José Vicente Ávila nos propone un programa en torno a esta celebración sanantonera, con el recuerdo a Miguel García “Miguelín”, que nos dejó pocos días después de la fiesta de San Antón del pasado año. Y también hablamos de la valiosa talla de San Antón de Fausto Culebras, que fue la primera imagen que procesionó por el barrio.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

“Miguelín”, impulsor de las fiestas de San Antón

Miguel García López “Miguelín II”, fue todo un personaje de Cuenca y de su barrio de San Antón, donde ha dejado una huella para la memoria colectiva, como vecino y amigo de sus gentes.

Miguel García 'Miguelín'. / Miguel Ángel Quejido

Se nos fue después de San Antón, el 3 de febrero de 2017, fiesta de San Blas, y ese día las campanas de la Virgen de la Luz doblaban en su adiós; el murmurio del Júcar hacía silencios hasta que el agua llegaba a la presa y recuperaba ese bravío esplendor que gustaba ver a Miguel cuando se asomaba por el puente, junto a la figura en bronce de su admirado alfarero Pedro Mercedes, mirando en lontananza por si aún podía aparecer por las calles de San Antón su vaca “Marisol” enmaromada en las manos del “Manazas”, otro personaje del barrio. Todos ellos ya son historia.

Era genio y figura. Es las fiestas de San Antón del año 1979 Miguel García, que era secretario de la Hermandad, organizó la vaquilla en el barrio, aprovechando el fin de semana del 20 y 21 de enero, pues en esos años las fiestas sanantoneras duraban varios días.

Dado que el Reglamento Taurino ofrecía algunas lagunas, “Miguelín” organizó la vaquilla de San Antón, pues él tenía dos vacas en un corralón de un pueblo cercano, y así se soltaron las vacas “Marisol” y “Borda”, que dieron mucha fiesta.

Miguelín II, el torero cojo. / Aguilar

La vaca “Marisol” parecía domesticada al lado de “Miguelín”, quien andaba cojeando a su lado hasta que él decía, “¡a por ellos!” y salía buscando fiesta y peligro, en las manos del “Manazas”, aunque en una ocasión la “Marisol” hizo caso omiso a “Miguelín”, al que volteó y le propinó una buena tunda, saliendo magullado del trance y con dificultades en el andar. Ante el jocoso comentario y risas de los presentes, “Miguelín” contestó sin perder el sitio: “¡Que no me ha hecho nada!, que yo ya cojeaba así y he sido el primer torero cojo de la historia”.

Como “Miguelín” era capaz de mantener el pulso con la autoridad competente, aun tuvo arrestos para soltar la vaca en tarde-noche veraniega y le costó la reprimenda y la multa del gobernador civil de turno, al que dijo con orgullo razonado: “Si los de San Antón tenemos que sacar la vaquilla de San Mateo, ¿por qué no podemos sacarla por nuestro barrio?” A Miguelín esta vez le dolió el golpe… en el bolsillo…

La talla de San Antón de Fausto Culebras

Quizá uno de los momentos más importantes de la celebración de la fiesta de San Antón fue la primera vez que desfiló por el barrio la imagen del santo, una talla nada menos que de Fausto Culebras, que tiene su propia intrahistoria, y que se puede contemplar en la parroquia, junto a otra espectacular imagen de San Roque del propio escultor de Gascueña.

La talla de San Antón de Fausto desfiló por vez primera en 1957, ante numerosa presencia de público, junto a un Grupo de Danzas y la Banda de Música. Las fotos de Luis Pascual de aquellos años por el puente de San Antón, con la impresionante imagen de Culebras y el certamen de ganado, son todo un documento de quien fue notario gráfico de la ciudad de Cuenca en la década de los cuarenta a los sesenta.

Talla de San Antón de Fausto Culebras. / Luis Pascual

En plena efervescencia artística de Fausto Culebras en esos años cincuenta, previos a su inesperada muerte en Cuenca del Ecuador, en marzo de 1959, el escultor de Gascueña hizo el San Roque y San Antón para la iglesia de la Virgen de la Luz y el airoso y bello San Miguel de Tragacete, y preparaba la Santa Cena para la Semana Santa de Cuenca. Mientras la imagen de San Antón desfilaba por vez primera por el Perchel, en las escuelas Aguirre se presentaba la escultura de Hurtado de Mendoza, que medía tres metros y llevaría unos relieves de Martínez Bueno.

En verdad que pesaba lo suyo la talla de Fausto (Faustino era su nombre, tío de Leonor Culebras) y al párroco don Amadeo le costaba Dios y ayuda reclutar banceros para llevar las andas, además de que a él le gustaba más otro tipo de tallas tradicionales, hasta el punto de que en 1972 adquirió otra imagen de serie en una casa religiosa madrileña, con menos peso, pero sin esa calidad artística de ser única. A partir de 1973 la talla de Fausto Culebras dejó de salir en procesión y el Ayuntamiento, propietario de la iglesia, la depositó en el Museo de Cuenca, que en esa época, en 1975, inauguraba su nueva sede en la Casa del Curato de la calle Obispo Valero, con salas específicas para las Bellas Artes, ya existentes dos años antes. En 1976, como bien explicaba su entonces director, Manuel Osuna, la Sección de Bellas Artes sufrió una remodelación, pues una sala estaba dedicada a la obra donada por Marco Pérez y otra Sala fue dedicada a los óleos y esculturas salidas de la mano del escultor conquense Fausto Culebras, y así fue como se conservó en el Museo la talla de San Antón, hasta que por fin volvió en 2011 a la iglesia de la Virgen de la Luz, tras arduas gestiones y la alegría del párroco, Ángel García.

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