El Ayuntamiento de Málaga amplía el estudio sobre la contaminación de los terrenos de Repsol
Paso previo para iniciar la urbanización de la zona que se convertirá en un gran parque de 130.000 metros cuadrados

Los concejales de medio ambiente, Raúl Jiménez y urbanismo, Francisco Pomares esta mañana en los terrenos de Repsol / Ayuntamiento de Málaga

Málaga
El Ayuntamiento de Málaga ha encargado que se amplíe el estudio sobre la contaminación de los terrenos de Repsol para poder iniciar la urbanización de la zona que se convertirá en un gran parque.
Los trabajos han comenzado este martes para determinar el nivel de contaminación de estos terrenos que, durante 40 años, albergaron depósitos de carburante en la avenida Juan XXIII y que fueron adquiridos por el Ayuntamiento de Málaga y la Sareb, el banco malo, en 2012 tras el fallido proyecto de la promotora granadina Comarex y de la entidad que lo respaldaba, Nova Caixa Galicia.
En 1991, el Ayuntamiento de Málaga y Repsol firmaron un convenio para desmantelar los depósitos de la planta de almacenamiento de petróleo, construida a mediados de los años 60, para su uso residencial. El PGOU contemplaba entonces viviendas y un parque. En 2001, el Consistorio y la multinacional suscriben un nuevo acuerdo para retirar los tanques y descontaminar los terrenos, trabajos que se realizaron y obtuvieron el visto bueno del entonces delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Ignacio Trillo. En 2012, el municipio y Sareb adquieren los terrenos junto a los derechos urbanísticos que les corresponden.
Entre los años 2001 y 2002, el suelo de Repsol fue objeto de medidas correctoras realizadas por URS-Dames & Moore (D&M) que sanearon el terreno para que pudiera tener uso residencial. Las actuaciones –validadas, como se ha indicado, por la Junta de Andalucía a través de la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente– consistieron en la extracción del producto en fase libre sobre las aguas subterráneas y en la descontaminación mediante aireación para favorecer la volatilización y la biodegradación de los hidrocarburos.
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En aquel momento no existía una legislación específica para la contaminación del subsuelo, que llegó con la entrada en vigor del Decreto 9/2005, de 14 de enero, donde se establece la relación de actividades potencialmente contaminantes del suelo y los criterios y estándares para la declaración de suelos contaminados, con la aparición de nuevos requerimientos.
Estos nuevos estudios rebelarán si los terrenos se adecuan a las nuevas normativas medioambientales después de que, en 2017, se detectaran indicios de contaminación en un muestreo encargado por el consistorio y la Sareb.
Los trabajos que ahora se inician, y cuyos resultados se conocerán en tres meses, consisten en la realización de 16 catas con una profundidad máxima de 4 metros para extraer muestras que serán analizadas en laboratorio.
Raúl Jiménez, concejal de medio ambiente del Ayuntamiento de Málaga asegura que: "Estos estudios servirán para saber cómo están los terrenos, la situación real, a qué superficie podría afectar (la contaminación) y que remediación tendrían que hacer en caso de que esos indicios de contaminación tuvieran lugar y que se incluirán en el proyecto de urbanización".
Un paso previo a la urbanización de estos terrenos donde, tras el acuerdo del pasado mes de diciembre entre el gobierno del PP en el Ayuntamiento de Málaga y su socio de investidura, Ciudadanos, se creará un gran parque de 130.000 metros cuadrados, cincuenta mil más de los inicialmente previsto, y la construcción de una torre de 34 plantas por parte de la Sareb que no ha renunciado a sus derechos de construcción en la zona.

Ignacio San Martín
Periodista de Málaga especializado en tribunales y motor. Responsable de 'Autoradio', programa decano...




