Talento talentoso
La opinión de Ana Díez, médico de familia

“Talento, tiene gran talento, potenciar el talento, reforzar el talento”. Es la palabra de moda. El talento fue una unidad de medida monetaria utilizada en la antigüedad. Creo que el talento del que tanto se habla no se refiere a este. Talento también es la inteligencia o la aptitud para desempeñar una determinada labor, una habilidad innata que también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento, una expresión de la inteligencia emocional que reconoce y maneja los sentimientos propios para crear la motivación y gestionar las relaciones sociales. Creo que la acepción que está de moda es esta última.
Hay un talento innato o heredado que se conserva durante toda la vida, aunque puede potenciarse con la práctica. El adquirido tiene que ser ejercitado constantemente. Es importante que cada uno conozca cuáles son sus talentos para intentar explotarlos al máximo, en beneficio propio y también en su entorno personal y profesional. De hecho, en la actualidad, en el medio laboral se utilizan disciplinas que intentan sacar a la luz los talentos de los trabajadores para aprovecharlos al máximo.
Hemos de potenciar en los niños los talentos innatos y estimular la adquisición de otros. Todos tenemos varios talentos y no deberíamos permitir que durmieran sin ser utilizarlos. Para ello, tendríamos que conocernos bien. Saber qué es lo que mejor hacemos. Si encontramos lo que más nos gusta y mejor se nos da, y lo convertimos en nuestro modo de vida, iremos contentos al trabajo e iremos contentos por la vida.
Una vez que hemos encontrado nuestro talento, debemos plantearnos retos acordes con él. Elegiremos metas adecuadas a nuestras capacidades, incluso más allá, porque sabremos cómo salir adelante en cada situación. Nuestra inteligencia irá marcando el camino que hemos de seguir. Para ello, aprovechará y ampliará su capacidad de acción. Conseguiremos una mejora continua porque seremos capaces de ver nuestras deficiencias y cómo solucionarlas. Por supuesto, también podemos contar con el apoyo de los demás.
Solo teniendo objetivos alcanzables, estando estimulados para conseguirlo y poniendo nuestro esfuerzo, lo lograremos. Esto aumentará nuestra autoestima y, poco a poco, iremos consiguiendo prácticamente todo lo que nos propongamos. De esta manera, nos iremos reforzando e iremos abriendo nuevos caminos. Nunca podemos quedarnos estancados. Nuestra mira tiene que dirigirse siempre hacia adelante, más allá. Así habremos hecho una buena inversión de nuestra inteligencia, habremos utilizado bien nuestras destrezas y capacidades para conseguir los objetivos planteados.
Todo esto empieza cuando nacemos y se va potenciando a lo largo de toda la vida. No termina jamás. Todo se puede mejorar, aunque necesitemos hacer un esfuerzo. Porque, ¿qué es la vida si no miramos al frente para avanzar?




