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Sábado, 21 de Septiembre de 2019

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Fernando Tejero: "En esta profesión hay que tener los pies en la tierra más que en cualquier otra"

El actor cordobés hablar en esta entrevista sobre su trabajo y parte de su vida. Puedes escucharla completa aquí

Hablar de Fernando Tejero es hacerlo de uno de los actores más mediáticos de este país. Conocido por muchas de sus películas y series de televisión, confiesa que lo que de verdad le apasiona y por lo que se decidió a ser actor fue el teatro. Afortunadamente, el éxito le ha permitido compaginar sus diversas facetas y en los últimos tiempos se prodiga sobre las tablas sin dejar de lado el cine ni la televisión, donde triunfa con la serie La que se avecina, batiendo records de audiencia en cada una de sus temporadas.

Fernando Tejero es el ejemplo claro de lo que se puede conseguir solo con tu esfuerzo. Pasó años compaginando sus estudios de teatro con su trabajo en Córdoba. Iba a Madrid en autobús sin apenas dinero y poco a poco, consiguió hacerse un hueco en el difícil mundo de la actuación. Ganó un Goya por su papel de Serafín en Días de fútbol y los reconocimientos le fueron cayendo en cascada. En la actualidad ha demostrado ser más que un actor de comedia (donde es uno de los reyes nacionales) y deja sobresalir su calidad en el teatro y en cine con papeles muy alejados de los que un día le hicieron tan conocido. Todo ello sin dejar de ser Fernando, ese chico que disfruta de lo que tiene, pero que no deja de poner cada día los pies en la tierra, consciente de dónde está la verdad, su verdad.

Sueles venir con cierta regularidad a Córdoba… Viniste en Navidad a representar una obra de teatro…

Vienes y no puedes olvidar las navidades bonitas que has pasado de tu vida, que han sido muchas y por otra parte también se siente un poco de nostalgia porque hay gente que ya no está y porque está todo muy cambiado. No sé por qué, de alguna manera, cuando vienes, ves ahí pululando al niño que fuiste y eso se recuerda siempre con un poco de tristeza pero por supuesto volver a Córdoba, volver a casa siempre es como mínimo sentimental y bonito y todo lo que conlleva sentimientos es bonito

 ¿Qué recuerdos tienes de tu época aquí, de ese niño que jugaba por estas calles?

 Pues yo tengo muy buenos recuerdos porque tuve una infancia muy feliz. La verdad es que era bastante inquieto y bastante revoltoso y siempre andaba con mucha incertidumbre. Pero recuerdo que antes había una unión y había un calor, por llamarlo de alguna forma, se está perdiendo. Antes me hablabas de la Navidad y a mí lo que me recuerda esa palabra es a El Corte Inglés.

 ¿Ha cambiado mucho Córdoba desde aquella época a la Córdoba que tú ves ahora?

 Ha cambiado muchísimo Córdoba. Todo Curiosamente ahora estoy aquí con un amigo y hemos ido de casa de mi tía a ver a mis padres con mi coche y luego hemos subido al mirador con mis perros, para ver Córdoba desde arriba y tengo que decir que me han pitado porque ya no sé circular bien con el coche. Yo recuerdo el Gran Teatro, a donde yo venía y había un gallinero, pero un gallinero que eran unos escalones de madera donde te sentabas y te quedabas con los pies colgando. Yo he visto aquí películas por 5 pesetas en la función de tarde infantil de los domingos y quién me iba a decir a mí que ahora vengo a trabajar. Yo he visto pasar por aquí a gente que has admirado toda la vida a los que yo esperaba por la puerta de artistas. Fíjate las vueltas que da la vida. Yo tengo fotos ahí con Irene Gutiérrez Caba, con Charo López, con Emma Suárez en su debut aquí… Fíjate quién me iba a decir a mí que yo la he visto aquí siendo yo un crío y que algún día me subiría con ella al escenario. La vida es así de maravillosa.

 ¿Has cambiado mucho Fernando? ¿La fama te puede llegar a cambiar?

 Lo que cambia es la gente de alrededor. De verdad, a veces se sorprende porque el que cambia por ser conocido por la tele o el cine es un gilipollas. Lo digo en serio. Al contrario yo creo que ésta es una profesión en la que tienes que tener los pies en la tierra más que en otra cualquiera porque es un engaño. Me refiero a que tú, de repente haces teatro y no te conoce nadie y de la noche a la mañana haces una película y una serie donde se pega un pelotazo y me convierto según El Paíss en uno de los personajes más famosos del año. Eso o tienes la cabeza muy bien amueblada o te crees que levitas o algo así. A mí ya me pilló un poco cuajado no empecé a estudiar con 27 años pero sí es cierto que uno, si no sabe de dónde viene no sabe a dónde va y eso siempre lo tengo muy claro. Pero si empieza a cambiar la gente de tu alrededor. Yo tuve que sentar a mi familia y hablar con ellos

 ¿Te trata la gente de una manera muy diferente?

 Yo estuve estudiando en Madrid y como no tenía dinero para el Ave, iba y venía durante tres años en el Sevibús. Así me tiré tres años yendo y viniendo, que salieron varices de las piernas por tanto viaje en el bus y a mí no iba nadie ni a llevarme al autobús ni a recogerme. Cuando me hice conocido, que venía en el Ave y venía en Club todo el mundo iba a recogerme. Eso a mí me hace poner los pies en la tierra.

 Es que el bombazo de Aquí no hay quien viva fue gordo…

 Yo cuando llegó el momento pelotazo mío, de yo no entender nada… Con Aquí no hay quien viva y Días de fútbol fue un año que me dieron todos los premios. Por poco me dan hasta la Academia de los Goya pero ese año yo sufría un desamor tan grande y lo estaba pasando tan mal que eso me hizo poner los pies en la tierra. Yo subía a mi casa y la gente me daba las gracias por hacerlos reír. Yo luego subía a mi casa con ese dolor que no te lo quita nadie porque el desamor es la única enfermedad que no tiene cura salvo el tiempo y era una contradicción muy grande porque la gente me daba las gracias por hacerles felices yo soy no era feliz. Eso me hizo pensar mucho. En ocasiones miraba a mi alrededor con todo lo que tenía, con trabajo, guiones en la mesa pero lo otro no lo tenía, lo que realmente quería es lo que había perdido y eso hizo que hoy día valore mucho más todo lo que tengo que la persona que perdí en ese momento. A mí me puso los pies en la tierra. Hoy estas aquí pero mañana puedes no estar. Esta profesión cambia de la noche a la mañana y lo mismo que hoy estás arriba puede pasar completamente lo contrario. Afortunadamente no sé lo que es el paro pero hay épocas en las que has tenido 20 guiones encima de la mesa y otras en las que has tenido dos. Yo me conformo con hacer teatro porque yo quería ser actor por el teatro

 Últimamente se te ve sobre las tablas muy a menudo…

 Es que es lo que realmente quiero hacer y eso es cojonudo. Me estoy haciendo un hueco en el teatro que es un hueco que está muy bien afianzado y muy bien cerrado

 ¿Es difícil cambiar de registro cuando a uno le conocen sobre todo por la comedia?

 Es más fácil hacer drama que comedia. Para mí es mucho más fácil hacer drama porque el actor que hace comedia y luego tiene que hacer drama lo hace con mucha más facilidad que al contrario. Hay ejemplos como Alfredo Landa, López Vázquez o Jose Luis Ozores, que era un actor maravilloso pero que murió muy joven. A ver, yo me siento un privilegiado por hacer comedia y por haber recibido tantos premios haciendo comedia. Eso es muy difícil en este país porque la comedia no se valora igual que el drama pero sí es cierto que hice una película como Cinco metros cuadrados y me dieron un montón de premios. Ahora hasta que no me lleguen películas que me conmuevan, sean comedia o drama, pues me voy a parar un rato porque para hacer comedias hago televisión, gano más dinero y me puedo permitir hacer teatro. El año que viene afortunadamente estreno en octubre una obra de teatro con Ernesto Alterio y Nathalie Poza. Un drama con todas las consecuencias. Tengo también una película para octubre del año que viene si todo va bien que se llama El último kilómetro, en la que hago de un padre que sale de la cárcel para recuperar a un hijo

 Y seguirás en la tele…

 Claro. En este país la tele tiene un poder mediático brutal y a mí se me ha conocido por dos personajes muy potentes en la televisión. Yo estoy feliz con lo que hago en la tele. En la otra serie cuando me cansé me marché y después empezó La que se avecina y yo no quise estar porque quería hacer teatro. Ahora he vuelto a entrar y llevo tres temporadas. Tengo una serie dramática muy pronto en TVE y seguiré haciendo La que se avecina es que una serie en la que todo mundo quiere estar. Es una serie que si el lugar de estar en España estuviese en otro país sería una serie de culto. Es una serie atrevida que denuncia un montón de cosas. Lo que pasa es que el tono es como de cómic y está todo al límite pero es la serie más valiente que hay en la televisión española. Nadie se atreve a tratar la homofobia o el racismo desde el humor más escandaloso y yo encima me lo paso bomba. Le pese a quien le pese yo voy por la calle y a mí la gente me da las gracias por descojonarse con esa serie después de tener un día terrible de curro

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