Cinco buenas razones para soñar
Histórica goleada del Eibar contra el Sevilla (5-1) en Ipurua (goles de Orellana x2, Kike García, Ramis y Arbilla) que le coloca a sólo un punto del sexto clasificado y con todas las opciones abiertas de pelear por Europa

Los jugadores del Eibar celebran el gol de falta de Arbilla / Gorka Estrada (EFE)

Eibar
El Eibar ofreció ayer en Ipurua cinco buenas razones para soñar con Europa en lo que esta de temporada. Porque la goleada histórica contra el Sevilla (5-1) no es sino la confirmación más palpable de que este equipo armero está más que preparado para luchar por los puestos europeos. Fue la mejor forma de presentar su candidatura sólida. Porque la lucha por la salvación ya se le queda pequeña. Muy pequeña. Por números, por sensaciones y por rendimiento. Con 32 puntos, a sólo ocho de llegar a la barrera de los 40 que suele marcar el límite de la permanencia, tiene 3/4 del objetivo prioritario de la temporada, por lo que también debe sentirse obligado a mirar hacia arriba, a no ponerse límite alguno, porque a díade hoy no es fácil adivinar dónde está el techo de este Eibar.
Los armeros completaron contra el Sevilla el mejor partido de la temporada, el más completo, superando incluso a la manita que endosaron al Betis, aquel partido crucial considerado por muchos como el principio de esta bella historia que puede encumbrar a los altares a este Eibar. El equipo de Mendilibar lo hizo todo bien, con o sin balón, anulando todas las virtudes del Sevilla y sacando a relucir todas sus maravillas, que también las tiene, y muchas y buenas. Kike García marcó el camino muy pronto, tanto que no se había cumplido el primer minuto de juego. Era la primera muestra de lo que iba a suceder. Un Eibar enchifadísimo contra un Sevilla que no se enteraba de la fiesta. El segundo gol no tardó en llegar, y aunque el equipo sevillista amagó con meterse en el partido gracias al gol depenalti de Sarabia, el Eibar siguió a lo suyo para llegar al descanso con un claro 3-1 de ventaja, gracias a los goles de cabeza de Orellana y Ramis.
En la segunda parte, el Sevilla intentó apretar, pero se encontró con un sólido Eibar, que apenas tenía fisuras y que encima no renunciaba a seguir aumentando su renta. Fruto de esa presión, de su intensidad y su trabajo solidario llegó el cuarto gol, de nuevo de Orellana, que era capaz de interceptar un mal pase horizontal de Escudero para poner el 4-1. Ya en la recta final, Arbilla ponía el broche de oro con un golazo de falta con el que subía al marcador esta manita que tardará tiempo e olvidarse en Eibar. Si no fue el mejor partido del equipo armero en Primera, estará cerca de serlo.

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




