Viernes, 14 de Agosto de 2020

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Mario Ocaña

‘Marcha atrás’

Algo extraño está pasando de un tiempo a esta parte en nuestro mundo que empieza a ser preocupante

Firma Mario Ocaña, "Marcha atrás"

Algo extraño está pasando de un tiempo a esta parte en nuestro mundo que empieza a ser preocupante. Tiene uno la sensación de que una parte de la sociedad tiene tanto miedo a la libertad, especialmente a la de los demás, que prefiere destruir el derecho de los otros a expresarse libremente antes que aceptar expresiones que a los escandalizables les resultan molestas o puede que incomprensibles.

No hace mucho, más de 9.000 personas solicitaron al Metropolitan de New York la retirada de una pintura de Balthus pues los escandalizables consideraban que la figura del cuadro aparece en una posición “sugerente”. Sugerente entre comillas. Acusan al Metropolitan de fomentar el voyeurismo, como si uno, cuando visita un museo, se dedicara a hacer paellas. Yo siempre he ido a mirar, que no a ver. Afortunadamente el museo ha decidido no modificar, ni cambiar de sitio a Teresa que sigue soñando.

Ahora, en plenos carnavales de Cádiz, la hija de una famosilla amenazó con denunciar a una chirigota por hacer alusiones a su físico con gracia y sarcasmo, como toca en Carnaval. La respuesta ha sido elegante y carnavalesca. Le han ofrecido todo su apoyo, a la niña, cuando se presente al concurso de mis España.

Esta también es fresca. A un chaval de Jaén le impone la fiscalía una multa de 480 euros por hacer un montaje fotográfico sustituyendo la cara de un cristo por la suya. Me sorprende la noticia dado que desde que empiezan a hacerse representaciones figurativas en el arte occidental de Cristo crucificado, a finales del Imperio Romano, es decir 300 ó 400 años después de la crucifixión, todos, absolutamente todos los rostros de Cristo son inventados por la creatividad del autor, ya sea pintor o escultor. Deduzco de ello que resulta complejo sentirse ofendido por la representación de un rostro cuyo original nadie conoce. Si no, que venga Dios y lo vea.

¿Se acuerdan ustedes del cabo Piris? Seguramente no. Ha pasado mucho tiempo. Corría el año 1975, Franco aun vivía, cuando un cabo de la policía municipal de Cáceres retiró de un escaparate una reproducción de La Maja desnuda de Francisco de Goya por considerarla indecente e inadecuada para ser expuesta en una librería. La historia se convirtió en un cachondeo espectacular a nivel nacional, y eso que ni hubo denuncias ni sentencias. Eran otros tiempos y te podían multar por besar a tu novia en la calle. Entonces pasaban cosas así. Eran tiempos talibanes y fundamentalistas. Pero a estas alturas resulta difícil entender el poder que tienen los escandalizables frente a la libertad de los escandalizadores. ¿Que habría sido de nuestro mundo sin aquellos que rompieron normas viejas y convirtieron lo figurativo en abstracto, lo construído en deconstruido, los cantos gregorianos en heavy metal , el historicismo en funcionalismo o el mester de clerecía en don Quijote? Pues que seguiríamos en la Alta Edad Media de la que algunos parecen no haber salido todavia.

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