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Domingo, 17 de Noviembre de 2019

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Evitables

La Firma de Manuel Acero

Tenía pensado esta semana hacer el comentario sobre otro tema pero a última hora he cambiado de opinión al reparar en una noticia de esas que se repite cada poco tiempo y que pasa casi inadvertida a pesar de ser realmente grave. La noticia en cuestión de la que quiero hablar es una de esas informaciones que se producen casi exclusivamente en invierno, con la llegada del frío. Quizá han sospechado que se trata de las intoxicaciones por monóxido de carbono en los domicilios.

En esta última semana sólo en Palencia se han dado a conocer al menos dos nuevos casos de intoxicación, uno en la capital y otro en un pueblo, que se vienen a sumar a otras tantas que cada poco tiempo ocurren en nuestra provincia y en general en todo el país, y que se despachan con una breve información que no parece tener importancia y a la que nos hemos acostumbrado como algo inevitable.

Sin embargo este tipo de sucesos roza la tragedia a diario y los tenemos mucho más cerca de lo que creemos. Se calcula que en nuestro país cada invierno este tipo de intoxicaciones afectan a varios miles de personas y desgraciadamente son demasiados los casos que acaban con muertos y en otros muchos casos solo la casualidad hace que no acaben peor. En esta macabra estadística Palencia no es una excepción.

A menudo a estas intoxicaciones se las compara con un enemigo silencioso porque no se le ve, ni se le huele y se convierte en un "asesino invisible" porque la persona que lo inhala no lo percibe.

Aunque ninguno estamos completamente a salvo, con frecuencia se reproduce de manera recurrente un perfil del accidentado. Personas mayores, casas antiguas y sistemas de calefacción de esos que ya no se estilan como cocinas bilbaínas, estufas, braseros u otro tipo de fuegos o calderas dentro de la vivienda y que no cuentan con todas las precauciones que serían deseables.

Y al parecer la llegada de la crisis a muchos hogares ha hecho incrementar este tipo de accidentes ya que muchos de ellos han caído en eso que llaman la pobreza energética y se ven obligados a buscar opciones para tener calor en casa y hacer frente al intenso frío del invierno sin adoptar medidas de seguridad.

No seré yo quien me ponga a dar consejos ni a enumerar las precauciones que debemos tener en cuenta con este tipo de instalaciones porque seguro que todos las conocemos y resultan de sentido común. Solo tenemos que aplicarlas sin excusas y sin confiarnos.

Por otra parte, además de tomar nuestras propias medidas de precaución, todos podemos pensar un poco más en los demás, en nuestros familiares mayores, en nuestros vecinos, en aquellas personas que pensamos que por unos u otros motivos pueden ser vulnerables y prestar, si se tercia, un consejo o ayudarles a tomar esas sencillas medidas de prevención o de detección para vivir más seguros porque este tipo de intoxicaciones son totalmente evitables y se pueden prevenir con la ayuda de todos.

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