El timo de los contratos de formación
La Firma de Charo Bueno

"El timo de los contratos de formación", la Firma de Charo Bueno
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Palencia
Cuando se denuncia la precariedad laboral, cuando se constata de manera escandalosa la explotación de las personas jóvenes - y hemos ampliado el concepto joven hasta los 30 años- son el colectivo que más padece el paro, la eventualidad, los contratos a tiempo parcial y los peores salarios, llega la “gran patronal de este país, la CEOE y dice como propuesta – que se amplíe la explotación de los contratos de formación, que se puedan realizar en turnos de noche y los domingos y festivos, y que se realicen a personas mayores de 45 años. ¿Estas son ideas y propuestas de los empresarios para nuestro país? – pues que pena.
Para entender que son los contratos en prácticas, para la formación y el aprendizaje, vamos a ver un estudio elaborado por CC.OO con todos los detalles. Se analiza los 10 años de la aplicación de estos contratos.
Los contratos en prácticas, dirigidos a jóvenes con titulación, se realizan en grandes empresas para ocupaciones relacionadas con las matemáticas, las ciencias, tecnologías e ingenierías y cuentan con una presencia femenina algo inferior a la masculina. Y se han mantenido estables en número anualmente estos 10 años.
Los contratos para la formación y el aprendizaje eran para jóvenes con bajo nivel educativo, pero, después de la reforma legal del PP en el año 2012, se utilizan como un contrato barato principalmente en pequeñas empresas de hostelería y comercio. Con un aumento del porcentaje de mujeres, lógicamente.
Ahora se puede hacer a un titulado – de hasta 30 años - un contrato de formación para aprender a ser camarero, y después otro para aprender como personal de limpieza. Pueden tener contratos encadenados y sin limite de número por empresa.
Además, el Estado abona mensualmente 214 euros a las academias privadas que imparten los cursos online y entre 60 y 80 euros más a las empresas en concepto de “tutoría”, lo que ha supuesto en los últimos cinco años un gasto de 1.893 millones de euros en bonificaciones a estos contratos, con tasas de inserción que rondan el 3%
En 2017 casi la mitad de las trabajadoras y trabajadores con contratos para la formación y el aprendizaje ocuparon puestos de camareros, dependientes de pequeño comercio, peones y limpieza.
Necesitamos urgentemente que estos contratos sirvan a los jóvenes para formarse y encontrar un empleo. Y necesitamos empresas y empresarios que no se dediquen a explotar más y esclavizar a las personas jóvenes. A fin de cuentas, son el futuro y les tratamos como una mierda.




