Balears por un día

PALMA
La única prueba de que Balears existe es el Día de Balears, que hoy celebramos con la perplejidad de los extraños que han descubierto de repente que forman parte de la misma familia.
Sin ánimo de presumir, el Día de Balears debería reconocer el mérito de quienes ensayamos la pirueta de que Balears existe durante todo el año.
El absurdo en torno a la denominación balear llega al extremo de que el Atlético Baleares es más medularmente mallorquín que el Real Mallorca.
Tal vez sea un error de la palabra en sí misma.
Balears suena blando, despersonalizado.
La comunidad autónoma debió adquirir el nombre de su parte más conocida, que sin duda es Ibiza.
CAIB, Comunidad Autónoma de Ibiza.
Es verdad que los ibicencos perderían una parte de su gloria al compartirla, pero los habitantes de las otras islas ganaríamos en proyección.
Menorca sería Ibiza Este, Mallorca sería Ibiza Centro, siempre el maldito centralismo mallorquín.
En fin, celebramos hoy el Estatut. En las primeras elecciones celebradas tras su aprobación, el PP ganaría Balears por unos centenares de votos.
Y con independencia de quien ocupe el Consolat, nos habita la extraña sensación de que aquí siempre ha gobernado el PP.




