Poderío costalero contra el frío en el Domingo de Ramos
Las seis hermandades decidieron retrasar la jornada una hora hasta que se difuminó cualquier posibilidad de lluvia

El paso de misterio de la Hermandad del Transporte paseó con poderío por las calles de Jerez. / Radio Jerez CADENA SER

Jerez de la Frontera
El Domingo de Ramos en Jerez se salvó de la enésima borrasca que nos visita por estos lares. Para ello, las seis hermandades que procesionaron decidieron retrasar la jornada una hora.
Comenzó el día inaugural de la carrera oficial por el Club Nazaret, donde una nueva hermandad, la de Pasión, estuvo con las carnes abiertas hasta última hora, cuajando después una dignísima estación de penitencia con su avanzado conjunto escultórico y la espectacular canastilla aún sin tallar.
Más que consolidada en la jornada del Domingo de los Ramos tras probar sin mucho tino en otras jornadas, la hermandad del Perdón sigue con su paso firme desde Cuatro Caminos con un más que interesante cortejo y dos pasos que ha ido completando con acierto hasta cambiar la fisonomía de la cofradía.
En cuanto a los clásicos, nada nuevo en el lugar salvo el poderío costalero del paso de misterio de la Hermandad del Transporte. El discurrir del paso de Jesús del Consuelo durante la tarde-noche-madrugada fue un tratado de buena costalería, con el impagable acompañamiento de la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario de Cádiz. A resaltar, un año más, el paso de la cofradía por Carpintería Baja, y las saetas a la ida desde el balcón de la peña Tio José de Paula.
El azul y blanco de las túnicas lasalianas de la Borriquita inundó de inocencia y colores jerezanos las calles, con un cortejo benjamín que no cesa y una cofradía de peso. También desde la Albarizuela la cofradía de la Coronación revivió instantes de gran brillantez de ida a la carrera oficial por la calle Bizcocheros, donde dos saetas de la Macanita y Sordera entusiasmaron a todo un barrio.
El contrapunto de las Angustias, con el cortejo muy compacto y tremendamente solemne, forma parte ineludiblemente de un Domingo de Ramos que tiene su corte más austero y clásico a la vez en la Hermandad que tiene su sede en el antiguo Humilladero.
En suma, una de las dos jornadas amenazadas por el riesgo de lluvia, junto a la del Viernes Santo, se salvó por la campana. Esperemos que la que cierra los desfiles profesionales corra la misma suerte.




