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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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La inestabilidad meteorológica privó del pleno a una gran Semana Santa 2018

Solo dos hermandades se vieron obligadas de suspender sus estaciones de penitencia. Otras dos vieron recortados sus itinerarios por la lluvia. A pesar de ello, la de este año se recordará como una Semana Santa llena de momentos especiales y mucho seguimiento en las calles

Nazarenos de la Santa Faz, entrando en Carrera Oficial /

Terminó la Semana Santa 2018. Lo hizo con la alegría que siempre produce ver a la hermandad del Resucitado en las calles de Córdoba el día de la Pacua del Señor. La cofradía de Santa Marina pudo salir a su encuentro con la ciudad y poner así el broche a una semana que ha estado muy cerca del sobresaliente, pero que finalmente no alcanzó la excelencia por la presencia de la lluvia en dos de los días más señalados: El Domingo de Ramos y el Viernes Santo. A pesar de ello, solo dos hermandades no pudieron poner su Cruz de Guía en la calle, la Borriquita y los Dolores.

No comenzó bien el Domingo de Ramos, con la suspensión de la salida de la Entrada Triunfal. Fue una mañana fría y gris, acaparada por una fina lluvia que hacía imposible salir a la cofradía de San Lorenzo. Sin embargo, la tarde fue pletórica. La tímida lluvia de media tarde no fue obstáculo para la valentía de hermandades como el Rescatado, que a pesar de eso, salieron a la calle. Les salió bien la jugada, porque el resto del domingo fue espectacular, con todas las hermandades en la calle disfrutando y haciendo disfrutar a la gente. Las Penas, Esperanza, Rescatado, Amor y el Huerto dieron brillo al Domingo de Ramos.

Los tres siguientes días fueron plenos. Lunes, martes y miércoles dejaron los mejores momentos de la Semana Santa 2018. Todas las hermandades pudieron realizar sus estaciones de penitencia sin problemas, con una temperatura realmente primaveral y con una cantidad de público en las calles realmente grande. El Lunes Santo se pudo ver el contraste entre las hermandades de barrio y su agradable bulla y las cofradías de silencio. Vía Crucis y Remedio de Ánimas ofrecieron lo mejor de sí entre el recogimiento de la gente que vio su saber estar en la calle. Antes pasaron Vera Cruz, Estrella, Sentencia y la Merced.

El Martes Santo fue un día de ganas de Semana Santa, de mucha gente en la calle y esa calma que ya entra cuando ves que el tiempo sigue siendo bueno y no hay que mirar al cielo. La Universitaria llevó su silencio a la Catedral, su peculiar estética y ese Cristo de Miñarro que provoca admiración y sufrimiento. Luego llegó la música y la alegría con la Vera Cruz, el Buen Suceso, el Prendimiento o la Santa Faz, sin olvidar a la Agonía, que este año procesionó por primera vez en su historia en la Virgen de la Salud.

El miércoles, otro pleno. Con todas sus hermandades en la calles en uno de los días más celebrados y esperados de la Semana Santa de Córdoba. El buen tiempo acompañó a La Piedad, el Perdón, la Paz, Pasión, Misericordia y el Calvario. Una jornada de mucha alegría en las calles y de cortejos espectaculares desde distintos puntos del casco histórico, a excepción de La Piedad, que un año más dio una lección de pundonor y esfuerzo por llevar a su Titular desde el lejano barrio de Palmeras hasta la Catedral.

El Jueves Santo fue otro día de plenitud cofrade, con miles de personas arropando a las seis cofradías que procesionaron en el día que la temperatura comenzó a descender. Al marcharse el sol llegó el frío y algo menos de público en la calle, sobre todo a última hora. A pesar de ello, los cortejos de algunas de las hermandades más populares de Córdoba fueron un ejemplo de algarabía y seguimiento. Ver al Esparraguero siempre es un espectáculo, igual que sentir el recogimiento de una hermandad tan cordobesa como el Nazareno. La locura llega con la Caridad y la presencia del Tercio Gran Capitán de la Legión que tanto entusiasma en las calles. Igual ocurre con el fervor popular que despierta el Caído de San Cayetano o las Angustias. El sabor a barrio llegó con la Sagrada Cena, que el año que viene ya procesionará acompañada de su palio.

Ya de madrugada, la Buena Muerte dio un ejemplo de saber estar en su recorrido. El frío intenso no impidió uno de los cortejos más respetados en la ciudad.

Los problemas meteorológicos llegaron el viernes. Las nubes y los primeros chubascos obligaron a suspender el Vía Crucis del Señor de la Caridad, que hubo de celebrarse en el interior de San Francisco. Después, por la tarde, Los Dolores decidía no salir. Fue una tarde fría y desapacible, con mucho viento y una amenaza constante de lluvia que acabó apareciendo y que sorprendió al resto de hermandades que sí pusieron su cruz de guía en la calle: Descendimiento, Soledad, Expiración y Sepulcro.

Ya con el Domingo de Resurrección, el tiempo volvió a pedir primavera y el Resucitado quitó el mal sabor del último día poniendo el broche de oro en las calles a una Semana Santa que en líneas generales se ha podido disfrutar a lo grande, a pesar de esas lluvias que no permitieron contemplar en la calle a la Borriquita y a la Señora de Córdoba.

En lo demás, cabe destacar que los problemas de movilidad en la zona de la Carrera Oficial se han minimizado con respecto al año pasado. El patio de los Naranjos volvió a ser un punto de libre acceso al que no era difícil llegar y hay que admitir que salvo en algún momento puntual, moverse por el interior de la Carrera Oficial fue posible de manera fácil y fluida.

A partir de este lunes, la Córdoba cofrade ya se pone en marcha de preparar la Cuaresma del año que viene. Ahora llega el momento de retomar la obra social, los proyectos de hermandad y algo de descanso tras una semana intensa y felizmente vivida en las calles de la ciudad.

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