Teresa Porras, con las manos en Limasa

El Aguijón de Teo León Gross: "Teresa Porras, con las manos en Limasa"
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Málaga
Tal vez nada pueda representar mejor el deterioro de Limasa que la declaración de los trabajadores: “Con Porras esto solo puede ir mejor”. Se ve que habían tocado fondo.
Claro que, a la vez, nada retrata mejor la desesperación de los trabajadores si creen que con Teresa Porras esto realmente irá mejor. ¿Con Teresa Porras? Este asunto cada día parece más y más fuera de control.
Se ve que la desesperación también alcanza al alcalde, tanto como para poner en manos de Teresa Porras la gestión de ese problema volcánico que él no sólo ha sido incapaz de resolver en décadas, sino que ha logrado empeorarlo en una espiral de error tras error.
Detrás de Limasa hay un reguero de cadáveres, incluso un juez experto. Y ahora llega Teresa Porras, avalada, se entiende, por el éxito de las luces de Navidad. Cuando se dice de ella, asombrosamente, que es un animal político, yo supongo que es más por el lado salvaje que por el lado político. Su trayectoria, construida sobre un imponente control político de su barrio, está llena de episodios políticos chuscos, turbios y desabridos, desde las plañideras a la valla del paseo marítimo de poniente, desde las bragas de las niñas en Feria a su autopublicidad con dinero público.
En fin, el alcalde confía en ella. Y como cuesta creer que sea realmente una nueva opción, habrá que pensar que es sencillamente su última opción. Veremos. Yo no dudo que ella pueda forzar un acuerdo, al revés; pero dudo que pueda forzar un buen acuerdo.




