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Domingo, 17 de Noviembre de 2019

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Cientos de aves inician el periodo de cría en el río Mijares

Este año lleva retraso debido al frío y a la presencia de un cisne negro que durante unos meses interfirió en la etapa nupcial

El Paisaje Protegido de la Desembocadura del río Mijares acoge a partir de estas semanas a decenas de especies de aves acuáticas, limícolas y pequeños paseriformes que ya han iniciado el periodo de puesta y cría de sus polluelos. Las especies más comunes que eligen la desembocadura del río Mijares así como las lagunas artificiales de Almassora (Castellón) para fabricar el nido y llevar adelante su prole son las fochas comunes (Fulica atra), las pollas de agua (Gallinula chloropus ) los calamones (Porphyrio porphyrio) y los rascones europeos (Rallus aquaticus). Este año la cría de los polluelos ha comenzado con unas dos semanas de retraso a consecuencia del frío persistente y de un ave invasora que ocupó las lagunas artificiales del Mijares durante unos meses. «Este 2018 hemos tenido más días de frío. No han sido tan helados como otros años pero el frío ha durado más semanas. Además la presencia del cisne negro durante los meses de enero y febrero ha perjudicado algunas especies del Mijares, justamente cuando debían haber iniciado la actividad nupcial. Las fochas comunes, las pollas de agua o los zampullines (Tachybaptus ruficollis) en lugar de preocuparse por buscar pareja y empezar a fabricar el nido, estuvieron pendientes de huir del cisne negro (Cygnus atratus)», indicó Miguel Barberá, observador de aves. Afortunadamente el cisne negro, especie originaria de Australia y huido con toda probabilidad de algún propietario particular o coleccionista de aves desapareció a mediados del mes de febrero. El grupo de aves que más nidifica en el Paisaje Protegido de la Desembocadura del río Mijares son las fochas comunes, las pollas de agua, los rascones europeos y los calamones. La especie más emblemática es el calamón. En el pasado estuvo desaparecido del paraje pero desde hace unos años su población aumenta lentamente. «Hemos detectado hasta tres parejas de calamones en lugares como les Goles y en las balsas artificiales. También hemos podido comprobar la cría de dos parejas de martinete común (Ixobrychus minutus) así como hemos visto que una pareja de garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) también ha utilizado las lagunas para criar», explicó Barberá.

 

Limícolas en peligro

Recientemente la guardería rural del Consorcio río Mijares ha levantado acta de infracción a los conductores de dos vehículos todo terreno que fueron sorprendidos conduciendo por las dunas de piedra de la playa de la desembocadura en el término municipal de Burriana (Castellón). Los infractores conducían sus vehículos desde el camino de la Pola hasta la Gola sur. Precisamente durante este periodo hay varias aves limícolas que utilizan la playa de guijarros de la desembocadura para fabricar sus nidos disimulados entre las piedras. Es el caso del chorlitejo chico (Charadrius dubius) y del chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), especies amenazadas por la pérdida constante de hábitat y los usos recreativos de las playas y de la costa durante el final de la primavera e inicio del verano, una circunstancia que perjudica notablemente su reproducción. Las dos aves limícolas que crían actualmente en la desembocadura del río Mijares son el chorlitejo chico (Charadrius dubius) y la cigüeñuela (Himantopus himantopus). La guardería y los técnicos del Consorcio río Mijares acaban de realizar un censo de chorlitejos chicos en la playa de les Goles entre los términos municipales de Burriana y Almassora donde se han localizado 3 ejemplares.

 

Las lagunas artificiales del Paisaje Protegido de la Desembocadura del río Mijares

«Las lagunas de Almassora tienen una gran importancia para la cría de muchas aves, sobre todo para las acuáticas grandes. Son más importantes estas balsas artificiales que la parte final del río. Hoy en día el nivel del agua que mantiene la Confederación Hidrográfica del Júcar es totalmente irregular y variable. Esto hace que muchas especies no puedan criar con normalidad pero como las balsas siempre tienen un nivel de agua constante es más beneficioso para favorecer la cría de algunas especies como la polla de agua o la focha común. Estas especies en un río como el Mijares donde de pronto hay una bajada de agua fortísima terminan por perder los nidos porque son arrastrados. Esto ha pasado con las fochas comunes, las cigüeñuelas o con los zampullines», indicó finalmente Miquel Barberá.

 

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