Marcelino regala 60 minutos
A pesar de las ausencias de Gabriel Paulista y Kondogbia, el entrenador asturiano apuesta por un once con los desenchufados Andreas Pereira y Vietto y el equipo tarda una hora en entrar en el partido

GRAF7094. VALENCIA, Los jugadores del Getafe celebran el segundo gol del partido anotado por el delantero francés, Loïc Rémy (d), durante el encuentro correspondiente a la jornada 33 de La Liga Santander que el Valencia y el Getafe disputan esta tarde en / Miguel Ángel Polo (EFE)

Valencia
Decía el entrenador en la previa del partido que uno de los objetivos ante el Getafe era marcar goles y hacer que Mestalla disfrutara en una noche que debería haber servido para que el Valencia celebrara la fiesta de la Champions. Lo que consiguió Marcelino con su alineación política plagada de suplentes que han merecido serlo fue todo lo contrario. Que el personal se marchara a casa con el mayor disgusto de la temporada.
Esto no es Disneylandia. Aquí los errores y los experimentos con gaseosa son castigados por un entorno exigente, acostumbrado a meterse en Champions League. La realidad histórica del Valencia no es acabar en la duodécima posición a la que la nefasta gestión de Meriton le ha condenado en las últimas dos temporadas. No siempre ha sido así. Más bien todo lo contrario. Por aquí han pasado entrenadores muy buenos y técnicos excelentes. Jacinto Quincoces, Alfredo Di Stéfano, Luis Aragonés, Héctor Cúper, Rafa Benítez, Quique Sánchez Flores, Unai Emery. Todos ellos, en diferentes etapas, fueron criticados en momentos puntuales.
Como, no puede ser de otra forma, le ocurre hoy a Marcelino García Toral. Ya contando con las bajas de dos jugadores fundamentales -Gabriel Paulista y Kondogbia- el entrenador asturiano apostó por un once inicial surrealista. Una alineación hecha pensando más en justificar el fichaje de dos futbolistas cedidos que no se han ganado ser titulares en toda la temporada -Andreas Pereira y Vietto- que en ganar un encuentro complejo ante un rival que le ha superado con rotundidad tanto en el Coliseum como en Mestalla.
La derrota no ensucia la magnífica temporada del grupo, pero fastidia un día especial. Ya no por la aparición entre cristales tintados de Peter Lim -otra derrota con la presencia de la propiedad en su palco privado- sino porque el entorno tenía ganas de celebrar en casa la clasificación virtual para Champions y, quién sabe, la posibilidad de soñar con el subcampeonato de Liga hasta la jornada 38. Ni una cosa ni otra. El ensayo fallido de Marcelino le servirá para tomar nota de cara a situaciones similares que puedan darse el próximo año. Quizá esa es la mejor lectura que puede hacerse después de un disgusto como el de esta noche, el peor de la temporada.

Fran Guaita
Licenciado en periodismo por la Universidad Cardenal Herrera CEU. Trabaja en Radio Valencia desde 2013....




