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Lunes, 17 de Febrero de 2020

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El sello de ETA en Ciudad Real

La banda terrorista ha dejado su macabra impronta en nuestra provincia. Entre las víctimas, dos casos especialmente graves: el de Francisco Ruiz, José Naranjo Martín, Andrés Segovia Peralta y José Domínguez Piris

Bar El Peral /

ETA también dejó su huella y sembró el miedo en Ciudad Real y las víctimas que lo pueden contar reconocen que no pueden olvidar. Con motivo de la disolución de la banda terrorista nos hemos acercado al macabro sello de ETA en la provincia.

En 1975 la banda terrorista comenzaba a labrar su sangrienta huella en la provincia asesinando a un vecino de Moral de Calatrava: Andrés Segovia Peralta. destinado en Guernica, este Guardia Civil de 40 años de edad era ametrallado cuando volvía de prestar servicio de vigilancia en la fábrica de armas Astra-Unceta, poco después de las diez de la noche del 6 de mayo de 1975.  <El agente fallecía a la media hora cuando era trasladado en taxi al hospital de Bilbao, había recibido 20 impactos de bala.

El 9 de febrero de 1976, Francisco Ruiz (Valdepeñas, 31 e enero de 1948), recibió 11 balas cuando realizaba labores de escolta del alcalde de Galdácano. El valdepeñero, que entonces tenía 28 años, recibió casi una docena de impactos de bala, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente durante varias horas. Francisco había ingresado en el Cuerpo de la Policía Municipal de Galdácano en marzo de 1972, procedente de idéntico cuerpo de Zarátamo. Estaba casado con María Luisa Araujo y tenía 4 hijos de 9 meses, dos, seis y siete años.

En 1984 otro ciudadrealeño sufría el zarpazo criminal de ETA, en esta ocasión con fatal resultado. Se trataba de José Naranjo Martínnatural de Moral de Calatrava, casado y padre de siete hijos. Este policía municipal era abordado cuando iba a trabajar la noche del 28 de marzo de 1984. Dos individuos de descerrajaron 2 tiros por la espalda. El moraleño moría prácticamente en el acto alcanzado por varias balas en puntos vitales como el tórax o la cabeza.

Otro ciudadrealeño; José Domínguez Piris, de Argamasilla de Calatrava sufrió dos atentados cuando era agente de la Guardia Civil. El primero de los ataques los sufrió el 25 de junio de 1990, en Pamplona, cuando fue tiroteado desde un vehículo. El otro atentado lo sufrió en abril del siguiente año, cuando recibió un paquete en la vivienda familiar de Argamasilla y aunque los detonadores fallaron, su padre resultó herido. En la actualidad Domínguez Piris es presidente del Partido Popular en Argamasilla de Calatrava.

La capital tampoco se escapa de la firma del terror de la banda terrorista, concretamente ETA colocaba una bomba en el Bar El Peral. A las 13:20 del 6 de diciembre 2004, día de la Constitución, la comisaría de la Policía Nacional de Ciudad Real recibía el aviso de la colocación de una bomba en un establecimiento de hostelería de la plaza de España, junto al rectorado de la Universidad de Castilla La Mancha. Inmediatamente varias unidades policiales se presentan en el lugar y desalojando los locales del entorno. 10 minutos después explosionaba un artefacto oculto en los baños del bar que provocó heridas a dos policías nacionales y al dueño del bar, todas de carácter leve.

Además, en  2005, a las 18:17 del viernes 29 de julio, la banda terrorista explosionó un pequeño artefacto en el arcén de la A-IV, en el km 132, entre Madridejos y Puerto Lápice. Un artefacto que estallaba unos minutos después de que otra pequeña bomba explotase en la A-V en Toledo.

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