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Viernes, 21 de Febrero de 2020

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SOS Tomiño Baixo Miño, 10 años de solidaridad

La asociación asistencial que dirige José Quinteiro celebrará el próximo 24 de junio su décimo Xantar Solidario en Tui.

Ningún comienzo es fácil. Ni siquiera para una asociación asistencial como SOS Tomiño Baixo Miño que no se rige por un ánimo de lucro y que por tanto no se ve bajo la presión de rendir cuentas y ofrecer balances positivos; aunque lo cierto es que sí los ofrece. Sus resultados no son económicos sino sociales. Son familias que pueden ofrecer un vaso de leche a sus hijos por las mañanas o un par de comidas al día. Eso, que parece poco, para una familia en el filo de la exclusión social, es mucho.

 

El origen

Todo comenzó a finales de 2008, en Tomiño, con el apoyo del, por aquel entonces, concejal de servicios sociales Pablo Baquero. El edil reunió a un grupo de vecinos como Luis Garrido, primer presidente de la Asociación, José Luis García Mengual, miembro fundador y en la actualidad presidente de honor o el párroco de San Campio, José Luis Portela, y unos pocos más, para sugerirles la posibilidad de crear una asociación que atienda a las familias más necesitadas. La entrega de alimentos y el pago de los recibos de la luz, la vivienda o gastos sanitarios fueron las primeras aportaciones de SOS Tomiño a los más desfavorecidos del municipio. El 13 de febrero de 2009 SOS Tomiño se constituye como asociación, con unos estatutos endebles y de trámite, y comienza a operar desde un local en la plaza de la Mina. Lo hizo disponiendo de un único congelador y careciendo incluso de mesas o estanterías donde organizar los alimentos. Por aquel entonces, ropa y alimentos convivían juntos en aquel espacio. Esa circunstancia propició que más adelante se descartase la recogida y entrega de ropa por cuestiones de higiene. Cada 15 días entregaban alimentos que por aquel entonces procedían en su mayor parte de las compras que efectuaba la propia Asociación y del Banco de Alimentos de Vigo. Los voluntarios eran pocos, no más de 10, y a nivel interno, la falta de una estructura organizativa, la entrega de la ayuda a veces sin criterio, una tesorería deficiente y sin mucha transparencia y la carencia de un proyecto de futuro, unidos a los personalismos de algunos de los miembros de la directiva estuvieron a punto de condenar a SOS Tomiño a su desaparición.

 

Quinteiro, personaje clave, refunda SOS Tomiño

2013 es el punto inflexivo más importante de la Asociación. José Quinteiro, un vecino de Tomiño con experiencia en el mundo del asociacionismo y que había ingresado en la organización como voluntario hace apenas un año, asume la presidencia y toma una de las decisiones más importantes que traerá consigo un cambio sustancial en el presente y futuro: la redacción de unos nuevos estatutos. SOS Tomiño inicia entonces una nueva etapa que hunde sus raíces en la organización, el rigor, la modernidad y sobre todo, la expansión. Empieza la revolución. Quinteiro se constituye a partir de ese momento en un polo de atracción de voluntarios, recursos y ayudas. Con él se promovió la primera Operación Kilo en un supermercado tomiñés de la cadena Froiz. Fue tal la cantidad de alimentos recogidos que los más veteranos de la asociación se quedaron abrumados y a la vez desbordados ante la gran carga de trabajo y el poco espacio de que disponían para su almacenamiento. Fue entonces cuando SOS consigue un nuevo local con mayor superficie desde el que operar con un ánimo más ambicioso. Los contactos institucionales empiezan a dar sus frutos. Los apoyos crecen y se incorporan nuevos recursos materiales como cámaras de frío, estanterías industriales, sistemas de paletización, carretillas elevadoras como una que generosamente donó Juan Boo, recuerda Quinteiro “un día me llama su mujer y me dice, mira Juan quiere hablar contigo. Voy a su casa y me dice yo tengo la carretilla que tú necesitas. Y hoy en día tenemos esa carretilla”. Tiempo después, Quinteiro consiguió de la Fundación La Caixa otra carretilla que se adaptaba mejor a las necesidades del nuevo local y de su organización, similar a la de un gran supermercado. Pero quizás el más preciado de los recursos fue la puesta en servicio del primer furgón para la recogida y entrega de alimentos, cofinanciado por Diputación. Porque hasta entonces, los únicos medios que utilizaban provenían de los propios voluntarios y gente próxima sensibilizada con la causa. La nueva directiva releva los estadillos de papel por sistemas informáticos. Se crea una base de datos de los beneficiarios al objeto de evitar duplicidades y conseguir un reparto de la ayuda más equitativo, justo y eficiente. Cada alimento que entra y sale se registra. Llega la transparencia. Anualmente se redacta una memoria que se envía a los colaboradores: particulares, empresas y administraciones que aportan alimentos. Esos informes también se comparten con los medios de comunicación, a los que Quinteiro, en horas de descanso, siempre atiende gustosamente. Y las cifras que difunden los medios revelan que la pobreza está más presente de lo que parece a simple vista. Dentro de esa dinámica de aperturismo y transparencia, los medios juegan un papel importante a la hora de trasladar a la sociedad el trabajo de Quinteiro y los suyos. Otras asociaciones, clubes deportivos, colegios, entidades, empresarios y ayuntamientos toman conocimiento de la labor de SOS y promueven iniciativas para recoger alimentos o adaptan las ya existentes. La crisis económica se hace entonces más llevadera para muchas de las familias afectadas.

 

La expansión a Tui y O Rosal

La entrada de la organización en Tui, a finales de 2013, estuvo marcada por el silencio administrativo del gobierno local de entonces, pero también y por fortuna, de una persona muy decisiva, José Nogueira. No les fue fácil conseguir del Concello de Tui un local desde el que poder operar. Ante la falta de respuesta del gobierno sólo quedaba la posibilidad de instalarse en un local cedido por la Comunidad de Montes de Areas, a la espera de la futura ubicación en el edificio de la antigua Aduana. Nogueira tuvo su primera toma de contacto con SOS Tomiño a raíz de la crítica situación de 2 hermanos de Currás (Tomiño) que tras perder su casa vivían en una caravana rodeados de unas pésimas e insalubres condiciones. En un año se levantó una casa para ellos. Animado por el reto conseguido, Nogueira no cesó hasta convencer a Quinteiro para empezar a operar en Tui. Y de nuevo lo consiguió. Fue entonces cuando SOS Tomiño amplía sus horizontes y su nombre. Desde entonces se la conocería como SOS Tomiño Baixo Miño.

 

Por lo que respecta a la entrada de la asociación en O Rosal, a primeros de 2016, la intervención de la Cadena SER Baixo Miño fue decisiva en palabras del propio presidente. Quinteiro era conocedor de la necesidad de alimentos entre algunas familias de ese municipio. A partir de ahí contactó con el gobierno local para solicitar su apoyo. Pero desde el Concello le comunicaron que disponían de medios más que suficientes para atender a esas familias y que por tanto no era necesaria la presencia de SOS en O Rosal. Pero Quinteiro sabía por Piño Gómez, amigo, colaborador y presidente de Conrazones, que sí se hacían necesarios en el municipio. Quinteiro intentó incluso convencer al gobierno que con el dinero que se ahorrarían en la compra de alimentos podrían incrementar la ayuda social a sus vecinos. De nuevo otro jarro de agua que apagó el fuego de las expectativas de poder ayudar a las familias rosaleiras con menos recursos. Ni siquiera la intercesión del párroco local hizo cambiar de parecer al gobierno local. Fue entonces cuando la Cadena SER Baixo Miño, recién llegada a la comarca, tuvo conocimiento de esos problemas y en una entrevista con la concejala de servicios sociales, hoy actual alcaldesa, Marí Carmen Alonso, desbloqueó la situación y consiguió el compromiso de cesión de un local y toda la ayuda institucional que la asociación precisase. Se cayó entonces el muro de las vanidades y entró el furgón de alimentos en el municipio.

 

El presente

En la actualidad SOS Tomiño Baixo Miño distribuye alimentos en Tomiño, Tui y O Rosal. La memoria de 2017 arroja un balance de 137.419 kgs de alimentos entregados. 32 familias de Tomiño, 78 de Tui y 5 de O Rosal fueron las receptoras de esa gran cantidad de comida procedente, en su mayor parte, del Banco de Alimentos de Vigo y de los fondos europeos distribuidos a través del FEGA (Fondo Español de Garantía Agraria). Asimismo cabe destacar el trabajo de los voluntarios que recogen, clasifican, registran, almacenan y entregan los alimentos. Casi 140 personas cuyos nombres merecerían constar en estas líneas pero, como reconoce el propio Quinteiro, cuando un periodista gráfico quiere hacerles una foto, declinan cortesmente y optan por convertirse en una sombra que cobija a cientos de personas que lo pasan mal. El próximo 24 de junio SOS Tomiño Baixo Miño celebrará su X Xantar Solidario en las instalaciones de los Maristas de Tui. Ese es el día de las gracias. Esta comida anual está planteada como un agradecimiento a todos ellos, pero también a los colaboradores. Ese es el día en el que Quinteiro, confiesa con una sonrisa, puede conocerlos en persona porque su jornada laboral, de 8 a 20h, le impide coincidir con ellos aunque tenga referencias de todos. Ese día se ponen cara unos y otros, y juntos avivan el fuego de la solidaridad para que siga dando abrigo a los más necesitados.

 

 La ilusión de Quinteiro

José Quinteiro, una persona indispensable en el plano social de la comarca, se acuesta todas las noches pensando en seguir desarrollando la Asociación o lo que es lo mismo, ayudar a un mayor número de familias. Se hace una y otra vez la misma pregunta: “por qué no exportar la ayuda que te está entrando a más personas, sacar adelante un proyecto que funcione bien y del que salgamos todos beneficiados, tanto los voluntarios que trabajamos como las familias. Que nos llene el proyecto y estemos cómodos unos y otros”. Quinteiro deja bien claro que no es un proyecto de futuro, sino una ilusión. Y esa ilusión pasa por llegar hasta A Guarda. Pero esa entrada, aclara tajantemente, nunca se realizará por cuenta propia. Conocedor del gran trabajo que realiza Piño Gómez al frente de Conrazones, persona hacia la que confiesa un gran respeto y admiración, no contempla otro escenario posible para hacer realidad ese sueño que no sea el colaborativo, más allá del que ya tienen establecido como por ejemplo con el censo de beneficiarios de Tomiño y O Rosal que comparten para evitar la duplicidad en el reparto de las ayudas o el intercambio de alimentos entre ambas asociaciones. Quinteiro elogia varias de las iniciativas de Conrazones como sus huertos solidarios, por citar alguna. Ve asimismo control, rigor y seriedad en las acciones de los guardeses y por tanto, si hay que entrar en A Guarda, eso sólo sería posible estableciendo una sólida alianza mediante la fusión de ambas organizaciones. No obstante, la mayor de las ilusiones de José Quinteiro pasa por echar el cierre a SOS Tomiño Baixo Miño. Pero ese día, aunque ansiado y a la vez improbable, llegará cuando ninguna persona de la comarca se vea en la necesidad de llamar a las puertas de la Asociación solicitando ayuda.

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