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Lunes, 20 de Enero de 2020

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‘Una comarca herida, pero maravillosa y llena de buena gente’

Estos días en los que el Campo de Gibraltar está en boca de tanta gente y cuya imagen ha trascendido más allá de nuestras fronteras me ha venido a la mente una imagen: la escultura erigida en homenaje a esas madres que salieron a la calle en el verano de 1989

Estos días en los que el Campo de Gibraltar está en boca de tanta gente y cuya imagen ha trascendido más allá de nuestras fronteras me ha venido a la mente una imagen: la escultura erigida en homenaje a esas madres que salieron a la calle en el verano de 1989 en Taraguilla (San Roque). Este año se cumplen 29 de este movimiento surgido de forma espontánea, pero resultado de la gran indignación de unas mujeres, entre ellas Clementina Pérez, que veían cómo sus hijos caían por culpa de la heroína, tantas veces adulterada con matarratas. Salían a la calle con sus silbatos para gritar bien fuerte que ya estaba bien de ver morir a tantos jóvenes.

 

 

Esto se repitió en Miraflores o Estación de San Roque. Me acuerdo perfectamente porque hacía pocos meses que yo había llegado al Campo de Gibraltar para incorporarme a un nuevo proyecto informativo. Esta situación fue el germen de un gran movimiento asociativo que, desde entonces, no ha dejado de luchar frente a la drogadicción y el narcotráfico.

 

 

Me acordé de esa escultura que representa la imagen de una madre con su hijo, cuando la pasada semana escuché a José Chamizo, uno de los pioneros en la denuncia contra el consumo y el tráfico de droga y en el apoyo social, hablar de esas mujeres que dijeron “basta ya”. Junto a él estuvieron Luis Marquijano o Rafael Pérez de Vargas, pero también están Miguel Alberto Díaz, Francisco Mena y tantos y tantos hombres y mujeres que han trabajado o siguen aportando su esfuerzo para prevenir, ¡que acción tan importante!, el consumo de cualquier tipo de droga o de alcohol.

 

 

Barrio Vivo, ahora con Pepe Díaz, Alternativas, o Despierta. Y al frente de esta última organización Micaela Pérez, que en La Línea sirvió de avanzadilla de un nutrido grupo de mujeres que portaban como emblema aquellos pañuelos de color verde (yo aún guardo uno de recuerdo). Un movimiento al que, a raíz de un artículo rubricado por el periodista Luis Romero, comenzó a ser conocido como las “Madres de los Pañuelos Verdes”.

 

 

“Drogas no, trabajo sí”. Ese fue el lema del manifiesto leído por Chamizo en una concentración que, aunque sí reunió a bastantes personas de la comarca en Algeciras, pienso que debería haber movilizado a muchas más. Se trataba de mostrarnos a nosotros mismos, al resto de España y al resto del mundo que los desaprensivos, esos que trafican con la vida de las personas, que se enriquecen a cambio de muchas muertes, son una minoría y no representan, para nada, el sentir de las gentes honradas y de buena voluntad que viven en el Campo de Gibraltar, que son la gran mayoría en una comarca herida, pero maravillosa y llena de buena gente.

 

 

Es raro el día en el que el Campo de Gibraltar no aparezca en los medios de comunicación nacionales, pero es cierto que casi cada día nos enteramos de alguna actuación policial o delictiva relacionada con las drogas, pero también es verdad que algunos colegas de la prensa, o presentadores de algún que otro programa de conocido contenido amarillo, están poniendo todo su empeño en mostrar lo peor de una comarca que, por desgracia, ha sido y sigue siendo la gran olvidada de las administraciones.

 

 

Hacen falta muchos medios para que los cuerpos de seguridad puedan hacer frente, con plenas garantías, a las mafias de la droga que se han aprovechado de cierta relajación durante estos últimos años y que campan muy alegremente por nuestros municipios. Los sindicatos policiales, apoyados por distintos colectivos, salieron a la calle hace ahora justo un año para reclamar penas más contundentes contra el narcotráfico y más medios técnicos y materiales. El delegado del Gobierno, entonces, hizo promesas, que no parece que se hayan cumplido.

Pero también hacen falta actuaciones integrales en una de las zonas más deprimidas y con mayor indice de paro. Es muy sencillo “caer en la tentación” del dinero fácil. Lo hemos visto y lo seguimos viendo. Ayer mismo, sin ir más lejos, conocimos nuevas detenciones relacionadas con la entrada de cocaína por el puerto. Educación, viviendas, atención social y empleo... No es pedir demasiado, es solicitar igualdad de oportunidades. El próximo día 26 de junio se celebra el Día Mundial sin Droga... Supongo que habrá que seguir, entonces, pidiendo lo mismo que se viene reclamando desde hace años.

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