Así es imposible que funcionemos en Palencia
El comentario Juan Francisco Rojo

Palencia
Cuando las cosas pintan mal en Palencia, enseguida dirigimos la mirada a los políticos, yo soy el primero que lo hago. Les reprochamos su incapacidad y falta de ambición. Sin embargo, nos solemos olvidar de nosotros mismos que, como sociedad civil, también tenemos responsabilidad de que la prosperidad de Palencia parezca a veces una entelequia. Me explico. Tendemos a la división, a ser cainitas, a anteponer nuestros intereses y divismos al interés general. En esta provincia nos cuesta ponernos de acuerdo hasta en las causas más loables.
Ya lo he dicho más veces; pero necesito subrayarlo porque me parece una vergüenza. Como comentaba recientemente con una compañera, no tiene sentido que en Palencia haya tres asociaciones de comerciantes, además de la Cámara de Comercio. Como mínimo me sobra una que es el vivo ejemplo de pervivencia por el divismo y afán de notoriedad de una persona. Que cada uno saque sus conclusiones. No puede ser que en esta ciudad haya hasta tres asociaciones de taxistas. Una de ellas tan insignificante, que sólo se compone de dos profesionales. Es increíble que tengamos dos asociaciones de hostelería. Esto parece Hollywood.
Otra vez los personalismos, las rencillas, los enfrentamientos, el endiablado espíritu de Caín. Y todo esto en medio de la que está cayendo en sectores que lo que precisan es de unión, entendimiento, armonía, lucha por unos objetivos comunes. Unir en vez de fragmentar. Pero es que hasta cuando la causa es buena, hay división. Es una pena que haya dos asociaciones del Pueblo Saharaui entre las que saltan chispas cuando confundes una con la otra. O que haya dos colectivos dedicados al autismo y que los informadores tengamos que hacer filigranas para no herir sensibilidades.
Y son sólo algunos ejemplos, que hay unos cuantos más que, por falta de espacio, no tienen cabida en este editorial. ¿Con qué legitimidad vamos a pedir a nuestros gestores, a nuestros políticos, eficacia y unidad de acción si nosotros, la sociedad civil, somos incapaces de hacerlo? Si hasta para movilizarnos en defensa de unas pensiones dignas hay división con convocatorias diferentes. También nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos nuestra responsabilidad en la degradación del tejido social. Lo tengo muy claro, así es imposible que Palencia funcione. A algunos y algunas les pierde la notoriedad, la influencia, el afán de protagonismo.
Son lastres sociales a los que, muchas veces, los medios de comunicación damos una importancia excesiva; que no va en consonancia con lo que representan.

Juan Francisco Rojo
(Palencia 1966) Comenzó su andadura periodística en Radio Palencia de la Cadena SER el 1 de octubre...




