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, 18 de de 2019

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El milagro del polígono de Paredes de Nava

El comentario de Juan Francisco Rojo

Conste que no creo en los milagros. Creo en la perseverancia, en la inteligencia, en el acierto en la gestión, sea lo que sea que haya que gestionar. Hubo un tiempo en el que nos creímos ricos. En el que construíamos polígonos en los pueblos de nuestra provincia en particular y de la comunidad autónoma en general como si no hubiera un mañana. Un dato: en Castilla y León hace un año vendíamos nueve millones de metros cuadrados de suelo industrial. Una parte importante de ellos seguían vacíos, sin empresas interesadas en instalarse.

Desde la Junta se afanaban en explicar que el suelo era barato, que había bonificaciones y facilidades de financiación. “Tenemos el suelo más competitivo de España”, clamaban a los cuatro vientos desde la Consejería de Economía y Hacienda, quizás sin darse cuenta que, como alguien tituló en su día, habíamos plagado la comunidad de “cadáveres industriales de la crisis”. Los coches oficiales, las promesas de opulencia industrial en medio de farolas y asfalto, dieron paso en muchos casos al desierto empresarial, al fracaso. Y en el fracaso, en los polígonos vacíos, ya nadie se hace fotos.

Sin embargo, en Paredes de Nava ocurrió un hecho que casi puede calificarse de “milagro”. Tras varios años en el ostracismo, el polígono despegaba. Se escrituraban hasta doce parcelas como consecuencia de una agresiva política de precios. Esa fue la primera noticia que nos hizo ver que había esperanza. Incluso se hablaba de la posibilidad de vender más parcelas. La mayoría de las que se compraban eran para ampliar instalaciones de empresas ya implantadas en la zona, como era el caso del Matadero de la localidad.

Alguna industria panadera y de servicios, entre otras, escrituraban sus parcelas en un polígono que en dos años vivía un importante impulso y que rompía con el paisaje árido propio de la ausencia de empresas, un mal que se extiende a otros polígonos de la provincia. Luego se sucedieron otras noticias. Se anunció un centro de transportes y en marzo conocíamos que la localidad paredeña aumentaba población por primera vez en muchos años. En un año se ha pasado de 1.925 a 1.930 habitantes. Puede que sea una cuestión coyuntural; pero dado cómo está el entorno de la comarca, sigo hablando de milagro.

Y para mí hay otro hecho sustancial: tras años de convulsiones, de salir más en las páginas de sucesos que en las secciones de política o provincia, el Ayuntamiento de Paredes de Nava ha retornado a la normalidad. No digo que todo sea perfecto; pero sí creo reseñable que con la entrada de la actual corporación, que preside el popular Luis Calderón, algo ha cambiado en Paredes de Nava. Y ha cambiado para bien.

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