Domingo, 24 de Enero de 2021

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Ética y tecnología, una asignatura pendiente

Por suerte, la ética, vista como disciplina científica, viene a recordarnos la importancia de responsabilizarnos de nuestros actos, de no olvidar el fin último de la tecnología

Ética y tecnología, una asignatura pendiente

Getty Images

Las tecnologías buscan servir al desarrollo de la humanidad, y es indudable que sin ellas serían inimaginables importantísimos avances logrados en todos los ámbitos. Tanto es así que en la actualidad dependemos totalmente de ellas. Sin embargo, debemos ser capaces de conciliar esta dependencia con los potenciales efectos adversos, incluso catastróficos, que puede provocar su uso incontrolado.

Por suerte, la ética, vista como disciplina científica, viene a recordarnos la importancia de responsabilizarnos de nuestros actos, de no olvidar el fin último de la tecnología, orientándonos sobre cómo debemos comportarnos frente a los diferentes escenarios y cambios que esta puede provocar, de forma que se alcance el beneficio prometido sin provocar daños a terceros.

Debemos cuestionar constantemente el desarrollo tecnológico. No todo puede valer. No podemos dejar que nuestra dependencia de la tecnología justifique cualquier posible efecto negativo de las mismas, haciéndonos creer que es la propia tecnología la responsable. Esto sería como asumir que no existe nadie responsable de los efectos de aplicar prematuramente un avance tecnológico. Más todavía, esta justificación parece eximir a las personas de ser éticas en la creación o en la utilización de la tecnología.

Es fundamental que nos cuestionemos cuál es el valor de un artilugio tecnológico o de una creación tecnológica. Debemos preguntarnos: para qué se concibió; cómo se fabricó; con qué materiales, condiciones laborales y principios de respeto al medioambiente; cómo se empleará; a quién beneficiará y a quien podría perjudicar; cuál es su impacto actual y futuro, cómo se gestionará su obsolescencia: se podrá reutilizar, reciclar. La respuesta a todas estas cuestiones nos proporcionará una medida más ajustada del valor real de una determinada tecnología.

Pero las preguntas no acaban aquí. Cada vez más las tecnologías están incorporándose en la toma de decisiones, desplazando a los humanos, Justamente hablamos del objeto mismo del estudio de la ética. Es por eso que ahora estamos también obligados a cuestionar cada una de estas decisiones ‘artificiales’, de sus consecuencias y de la responsabilidad que tenemos o que tendremos las personas en las mismas, tanto las que crean estos artilugios, como los que los utilizan.

Nunca olvidemos que el fin último de cada decisión que tomemos, de cada acción que emprendamos, debe ser lograr el beneficio propio, pero, sobre todo, sin perjudicar en ningún momento el beneficio de los demás.

SER 3.0 #27

Llegamos al final de esta serie de reflexiones acerca de la tecnología de la información en las que hemos analizado qué variantes hay, cuándo estarán disponibles, cómo deberíamos actuar frente a ellas, qué deberíamos esperar o qué leyendas urbanas se han ido creando a su alrededor. Seguro que en la próxima temporada tendremos nuevas preguntas que responder. Os esperamos.

Francisco Maciá es doctor Ingeniero en Informática y profesor titular en el Departamento de Tecnología Informática y Computación de la Universidad de Alicante.

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