Domingo, 07 de Marzo de 2021

Otras localidades

85 aniversario

Francino, Nach y Arkano, sociólogos en verso

Improvisan la vida, las preocupaciones callejeras en palabras que a veces son dardos y otros bálsamos. Buscan el sonido de la cotidianeidad que emiten gentes sin pretensiones

Carles Francino conversa con Nach y Arkano en La Ventana, desde el ADDA

Francino, Nach y Arkano, sociólogos en verso

Joaquín P. Reina (Cadena SER)

Utilizan el lenguaje de forma caprichosa. Intentan buscar el entendimiento con aquellos que escuchan.

Improvisan la vida, las preocupaciones callejeras en palabras que a veces son dardos y otros bálsamos. Buscan el sonido de la cotidianeidad que emiten gentes sin pretensiones.

Estas son definiciones que bien valdrían para un rapero o para un periodista radiofónico. O mejor, sirven para ambos. Carles Francino, Nach y Arkano recorren una Alicante musa, inspiradora.


Entre Nach y Arkano hay una diferencia generacional de 24 años. ¿Podríamos decir, Arkano, que Nach fue el culpable de tu llegada al mundo del rap?

Arkano: Por supuesto. Yo empecé en el rap por Nach; a menudo iba por las calles de Alicante escuchándole. Y para mí es un placer estar hoy en una mesa sentado con él, dialogando con él.

¿Y esa pasión cuando empezó?

A: Empezó cuando tenía ocho años porque mi hermana mayor me ponía música, y entre los temas que escuchaba estaban los de Nach.

Nach, más de veinte años os separan. No es que el rap se haya consolidado, es que directamente ha explotado. Nadie duda ya de su desembarco en la poesía, de su impacto, de su vigencia como elemento de crónica social. Me gustaría saber las diferencias en el punto de partida. Imagino que tu inicio fue más complicado, ¿no?

Nach: Yo creo que cada época tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Cuando yo empecé, éramos menos, había menos competencia , pero también había menos información. Lo que recibíamos era como impactos que muy poco a poco nos llegaban de Francia y EE. UU. Con esa información nos teníamos que hacer nosotros la película. Llevarlo a nuestro terreno e intentar expresar con todo eso. Arkano viene de una época que ha hecho que toda esa información nos llegue a través de internet. Yo recuerdo que para comprar un CD de rap, tenía que buscarme la vida en lugares increíbles. Menos mal que tenía amigos americanos que me traían de Chicago el material.

Algo que hicimos bien en España, fue llevarlo a nuestra forma de ver la vida y centrarnos en hablar de las cosas de aquí. Cuando alguien contaba cosas lejanas, a la americana, aquí no se respetaba porque no conectaba.

A: Aquí en el rock y en el pop sí se hace eso. Imitan los modos americanos que provienen del folk, del blues, soul, imitan sus situaciones. Hay letras que cuando las oyes dices: esto está estupendo, pero en Albacete no ocurre, y por tanto, no nos llega con la misma intensidad. En el rap, creo que esto se ha adaptado mejor.

N: En España se vio que la fuerza de la palabra, teniendo un lenguaje tan rico como tenemos, era algo que algunos artistas potenciaron mucho. Hubo mucho ingenio contando historias que tenían que ver con nuestro entorno. Esto sucedió con gente como Violadores del verso, SFDK, El Club de los poetas violentos… Creamos nuestra propia personalidad, nuestra identidad.

A: Es curioso cómo la potencia, los grandes vendedores de música en EE. UU. son raperos y músicos de country. Aquí, el rap no había tenido la penetración que tiene actualmente.

N: Nosotros teníamos un mensaje muy de verdad. Solo necesitábamos un canal donde se nos escuchara. Ninguna radio nos ponía. A medida que eso se fue abriendo un poquito, los chavales fueron reconociendo la autenticidad y la tomaron como suya.

En este punto de la conversación, me gustaría retomar un disco de Nach de 2005 en el que se habla de cómo empezó todo.

A: Esto fue un doble disco, yo era pequeño, pero me lo escuché muchísimo.

Cogiendo de referencia este disco, en estos años, ¿el contexto en qué ha cambiado? ¿El contexto vital os ha dado más o menos como fuente de inspiración?

N: Yo sigo muy atento a las fuentes de inspiración. Cada época y cada tiempo tienen cosas muy interesantes que contar para bien y para mal. Yo he cambiado. Recuerdo que en aquel entonces era una persona con altibajos. Ahora soy mucho más tranquilo.

Y esto no sé si es bueno o malo. Esa tranquilidad que te dan los años te quitan picos de euforia o de tristeza que también me ayudaban a crear.

Lo que no me sucedía entonces es la sensación de inmediatez en la que vivimos ahora. Esa cantidad de impactos que recibimos genera también un cansancio rápido de todo. En poco tiempo necesitamos pasar a otra cosa, otros impactos. Esto a mí me ha perjudicado más que ayudarme a crear, porque me ha convertido en una persona con un desorden de atención.

También influye en qué situación se encuentra el negocio de la música. Antes trabajabas con un disco con tranquilidad y lo sacabas. Ahora todo es más inmediato: sacas single, video clip y te vas adecuando sobre la marcha.

¿Ser rapero hoy en una profesión de riesgo?

A: Visto lo visto sí. Te puede llevar a la cárcel. También le puede pasar a un humorista o a un comunicador. Así que ten cuidado, Francino…

Y luego están los otros tribunales públicos, las redes. Esto está en la canción de Arkano, “Único”. ¿Esta canción te ha traído más aplausos o más insultos?

A: Yo creo que el balance ha sido positivo. Pero sí es verdad que ha habido mucho revuelo. Parece incomprensible que una canción que habla de libertad sexual, de libertad de género, haya causado controversia. Ha hecho que salgan esas personas que todavía están en las cavernas, aunque parecía imposible que aún existieran.

N: Estamos hablando de comentarios buenos o malos… y yo creo que eso no es lo importante. Creo que con que a un chaval le haya ayudado a aceptarse a sí mismo, eso tiene un valor muy superior a toda la maraña de opiniones que pueda generar.

Nach, has dedicado letras a Alicante porque ha sido todo un decorado en el que crecer. ¿Nos lees algo de esta ciudad como fuente de inspiración?

N: Bienvenido a esta ciudad fiera, sincera. Ahí fuera las aceras no esperan a que despiertes, siente el latido intermitente en su gente, mientras vierte su ilusión valiente. Conozco sus parques, sus bares, portales. Desde Babel hasta Conde Lumiares. Este lugar nunca dejará que pares, aquí no regalan una mierda si no vales. Tanto por hacer, vuelve a amanecer y en sus playas y en sus huellas renace mi fe. Recé al Mediterráneo mi plegaria, así su luz diaria me hace renacer. Hoy me saludan allí donde esté. En la explanada o en el Puente Rojo deshojo la flor de Edén y lo sé.

A menudo, me pregunto cómo lo hacéis. Los procesos creativos tienen sus códigos en cada género. Pienso que cuando quieres hacer rap tiene que haber un mínimo de elementos relacionados con la rima, de palabras que tengan música. Y claro, si miramos a la actualidad…

A ver, os doy dos nombres que hemos tenido hoy en la información: Cifuentes y Puigdemont. A mí me salen afluentes, terratenientes, delincuentes…

Arkano, tú que eres un especialista en freestyle, te pongo en un aprieto. Te voy a leer un titular y tú nos regalas improvisación: “La Casa del Rey cree que el incidente entre las reinas se ha magnificado”.

A: Te puedo hacer lo que sea, porque yo soy así de mono. Ahora mismo la Casa Real parece Juego de Tronos. Realmente estamos con mis amigos, ¿quieres que hable de monarquía?, ¿vienes a la cárcel conmigo? También has hablado de Puigdemont. ¿Con qué rima?, pues con prisión. La gente está diciendo que esto es un desastre, yo me voy corriendo como Cifuentes buscando su máster.

Has dicho que ¿qué pasa en la Casa Real?, resulta que tienen un problema y nos suena así de mal. Hoy en día la Casa Real parece la casa de Gran Hermano.

Vamos a más, queremos más: “Un hombre muere bailando eufórico al recibir un premio”.

A: Para mí ese hombre es un artista, es un verdadero genio. Y si me preguntan: ¿cómo te gustaría morir mañana? Pues seguramente en casa, bailando y escuchando la ventana. Eso sí que sería una muerte perfecta, gracias, señora, por esa risa, porque ha sido muy directa. Veo su abanico y me pongo contento. Si me lo deja, hoy me muero bailando flamenco.

Los dos raperos que nos acompañan hoy tienen algo más en común que es el básquet. Hace unos años, a Nach le propusieron que compusiera un himno para la final de la Copa de Rey y ahora a Arkano le han pedido un tema para utilizar en el video juego NBA. ¿El básquet es también un requisito para ser rapero?

N: Hay de todos los deportes. Tradicionalmente es un deporte ligado al rap, tiene que ver con la cultura afroamericana.

A: Yo fui árbitro de básquet.

Además, los dos habéis colaborado con artistas de otros géneros. ¿Eso surge, se entrena, tiene algún tipo de límite?

N: Yo pienso mucho en la complicidad y siempre he colaborado con gente con la que siento cercanía artística, emocional de perspectiva y de pretensión a la hora de hacer música. Tienes que compartir tu modo de ver la vida. Intento aprender de cualquier cosa que me llega.

A: Colaborar con otros artistas y otros profesionales es una forma de aprender, de crecer. Hoy creo que ha pasado algo parecido aquí.

Estoy de acuerdo.

N: Yo también. Me ha encantado esta rima a tres bandas.

Audio: Francino conversa con Nach y Arkano

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?