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Coto a los desmanes

El filial de la Arandina frena la pretensión de la cúpula directiva de menospreciar a los jugadores que lograron el ascenso a Regional y limita por el momento una mayor influencia de la Fundación Marcet

La Arandina ha querido dar un papel muy secundario al filial que la última temporada alcanzó el ascenso a Primera Regional de Aficionados y que ha sido frenado de raíz. / Cadena SER

La Arandina ha querido dar un papel muy secundario al filial que la última temporada alcanzó el ascenso a Primera Regional de Aficionados y que ha sido frenado de raíz.

Aranda de Duero

El fin parece justificar cualquier medio en una Arandina con una cúpula directiva que está ejecutando con mano de hierro una verdadera revolución. No hay ética, principios o valores que establezcan límite alguno. No se ha respetado nada ni a nadie en un proceso en el que se ha dejado al margen al socio al que se convocará a una Asamblea cuando no haya nada relevante que decidir. La pregunta es si progresar exigía que fuera estrictamente necesario demoler pilares esenciales y  prescindir de quienes, durante décadas, han trabajado para sacar a la Arandina de la mediocridad. Y más aún, dejar de lado a los socios del club ¿no es una falta de respeto y una actitud de intolerable soberbia?. Probablemente podrían plantearse los mismos retos eligiendo otros caminos.

No todos se han inclinado al totalitarismo que gobierna actualmente el club. Un filial, un simple filial, se ha atrevido a desafiar en parte el rumbo de los acontecimientos para mostrarles a Pedro García y Javier Almendáriz, presidente y secretario respectivamente, que pueden haber dado ‘un golpe de estado’ para acaparar todo el poder, incluso haber menospreciado a los aficionados, pero que se toparán con obstáculos que pueden hacer temblar los cimientos de su obra.

Según ha podido saber la Cadena SER, la Arandina tenía decidido sacar dos equipos filiales la próxima temporada. A imagen y semejanza del Mirandés, club al que ahora trata de imitar el conjunto ribereño. Uno íntegramente Sub’23 y otro de aficionados. El primero saldría a competir en la Primera División Regional de Aficionados que conquistó con un ascenso el filial blanquiazul y estaría tutelado por la Fundación Marcet, tanto técnicamente como en la aportación de futbolistas. A diferencia del curso anterior en la que el equipo ribereño tuvo que hacer frente por sí mismo al presupuesto de su aventura en Liga provincial con escaso apoyo de la Arandina, esta vez el club asumiría todo el proyecto, incluso el económico. A lo sumo, serían integrados la media docena de jugadores en edad Sub’23 que lograron el ascenso y el resto quedaría abandonado a su suerte en competición provincial.

En la propuesta de Javier Almendáriz también se contemplaba el relevo en la dirección técnica del equipo juvenil, apartando a Sergio González que logró ascenderlo a Liga Nacional y mantenerlo cuatro años consecutivos para descender esta última temporada arrastrado por un mayor número de descenso en el campeonato. La hipocresía de inventarse unas conversaciones que nunca existieron con un socio en un proceso electoral le permitió que fuera cesado como miembro de la Junta directiva y ahora apoyaba su intento de retirarlo del equipo juvenil argumentando que no ha sido capaz de aportar jugadores al primer equipo. Esta última acción a espaldas de Pedro García que, según aseguró a la Cadena SER, mantendría a cualquier precio a Sergio González como entrenador del primer equipo juvenil. Una deslealtad más en la cúpula directiva de la Arandina que se suma al arrepentimiento expresado por el presidente del club a varias personas de cómo se está desarrollando esta revolución en la Arandina que, de momento, se ha cobrado tres ceses y cuatro dimisiones. 

Este proyecto de cantera diseñado por Almendáriz ha sufrido un severo revés y se ha desbaratado porque la Arandina se ha topado con la integridad de una persona que no se ha dejado amilanar y que ha mostrado la firmeza que no han tenido otros para decirle que no todo vale. Tiene un proyecto muy claro al que va a dar continuidad, guste o no a los actuales directivos del club. Con la sospecha de que el futuro del filial se estaba forjando con el apoyo de la Fundación Marcet, a escondidas del resto de afectados e infravalorando al grupo que la última temporada alcanzó el ascenso a Primera Regional, su máximo exponente, Víctor González ‘Viti’, solicitó una reunión para establecer con meridiana claridad los pilares de un planteamiento inquebrantable basado en el compromiso y lealtad a todas y cada una de las personas que lograron el ascenso de categoría y a quienes no se va a arrebatar lo que por derecho les corresponde. El grupo de 15 jugadores se mantiene y el entrenador que se les quería imponer tampoco se asume porque es una injerencia que no van a aceptar. Si la Arandina quiere esa plaza en categoría Regional ya conoce las condiciones y el respeto que se le exige, que no había tenido hasta el momento, y que supone una primera derrota en sus conquistas absolutistas.

Falta definir el papel a desempeñar por Álex Izquierdo, uno de los grandes valores de la Arandina en el apartado técnico y cuya valía debiera representarle notables responsabilidades en la cantera del club. Y perfilar cuánto supone de paso atrás en la pretensión de la cúpula directiva de la entidad que la Fundación Marcet tenga el protagonismo que, inicialmente estaba previsto.

Esta puede no ser la última derrota de la actual cúpula directiva del club. La presunta irregularidad de los ceses de tres directivos sigue sin aclararse. 

 

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