800 Encuentro después...
La Firma de Doroteo González

"800 Encuentros después...", la Firma de Doroteo González
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Palencia
En 1998 la Cadena SER me propuso participar en una nueva iniciativa que pretendía contar con la colaboración de personas que, sin ser profesionales del periodismo ni de la radio, aportasen su punto de vista sobre aquello que bajo su criterio pudiera ser interesante. Aquel espacio radiofónico que tuve el honor de estrenar un lunes del mes de septiembre de ese año, con la sugerente cabecera de “A vuela pluma”, es el precedente de la actual “La Firma”, compendio de voces y ecos del día a día de una comunidad. Veinte años después, casi 800 comentarios semanales más tarde, saludo a todos ustedes en mi despedida de este menester.
La singladura a lo largo de todo este este tiempo ha sido una experiencia irrepetible, dos décadas disfrutando de libertad de expresión que, desde el primer día, han hecho sentirme tan afortunado como el astronauta que llega por primera vez a la luna. Semana a semana, y año tras años, han conformado en mí un amasijo de sentires mezclándose la veteranía que otorga el paso del tiempo con la ilusión del debutante que acude cada semana por primera vez a un estudio de radio. Excitación y vértigo con los que tratar de mantener la perspectiva de la ciudadanía como cualquier oyente que habla por la radio, un vecino más que a menudo se debate entre lo que realmente puede ser importante y las sensaciones que ello despierta en cada persona.
Lo cierto es que semana a semana me he visto arrastrado a un intercambio de sentimientos que me han pillado una y otra vez por sorpresa, llegando a descubrir que cada una de esas sorpresas me ha hacía volver a por más. Por no hablarles ahora de cómo se pergeña cada comentario, donde uno se siente como el autor que abre la puerta a uno de sus personajes y lo persigue denodadamente sin saber hasta dónde puede llegar. Por ello apelo hoy a su generosa indulgencia por las ocasiones en las que creía tener tan claro lo que les iba a decir que no veía razones suficientes para explicárselo del todo, y quizás también, por supuesto, porque he podido estar equivocado.
Esta aventura ha sido un aprendizaje continuo con todos ustedes. El esfuerzo por empatizar socialmente se ha significado como una apasionada tentativa que necesitará de tiempo para consolidarse, porque les aseguro que ahí se han reunido lealtad y compromiso entre muchas dudas y algunas certezas.
Acabado este comentario final me incorporo a mi cotidianidad con el propósito de no apagar la luz y dejar la puerta abierta de este estudio de radio. Mucha suerte para todos. Un beso.




