Miércoles, 21 de Agosto de 2019

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Una 'bebé robada' de Campo de Criptana busca a su familia en Ávila

Ana Belén fue adoptada por un matrimonio de Criptana hace 45 años. A través de una llamada telefónica le han explicado que su madre biológica la tuvo cuando tenía 23 años y que llegó a la localidad a los tres días de nacer

Ana Belén Pintado Lucas-Torres, "una bebé robada"de Campo de Criptana busca a su familia en Ávila. Ana Belén fue adoptada por un matrimonio de la localidad y cumplirá 45 años el próximo martes. Dice que el mejor regalo sería encontrar a sus padres biológicos que cree que viven en un pueblo de Ávila.

En una entrevista con Efe, Ana Belén explica que nació el 10 de julio de 1973, a las 13:45 horas, en la Clínica Santa Cristina de Madrid y pesó 2,800 kilos, según consta en el examen clínico de recién nacido que guardaba su madre adoptiva (fallecida hace 4 años), "uno de los pocos documentos incompletos y falsificados" que tiene.

En este documento se especifica que Petra, su madre adoptiva y que figura como biológica, dio a luz en la habitación 22, aunque en un informe médico realizado en una clínica de Alcázar de San Juan, en 1967, se especifica que Petra Lucas-Torres era estéril.

Por su parte, en un legajo y en la partida de nacimiento, aparece que fue el doctor José María Castillo quien atendió a la madre biológica durante el parto y que, según ha podido conocer, se llama Pilar y es de un pueblo de Ávila.

Además de estos datos que le han sido facilitados a través de una llamada telefónica, también le han dicho que su madre biológica la tuvo cuando tenía 23 años y que llegó a Campo de Criptana a los tres días de nacer.

Sin embargo, lo que más ha estremecido a Ana Belén es que su madre adoptiva pidió ver a la biológica y no la dejaron, pero le sugirieron que pasara a la habitación y dijera que se había equivocado.

Ana Belén ha detallado que durante años acompañó a su madre a Madrid a "un centro donde había niñas con babi y me dejaban en el patio con ellas, mientras que ella se iba con Sor María Gómez Valbuena al interior del edificio y le daba un sobre, presumiblemente con dinero".

La religiosa estuvo mandando durante años y hasta 1999 una tarjeta de felicitación por Navidad, algunas de las cuales guarda, y en las que se puede leer "gracias por su colaboración", "gracias por su obsequio" o "gracias por su generosidad".

Ana Belén sospecha que la monja dejó de felicitarles cuando sus padres adoptivos terminaron de pagar la cantidad estipulada por ella

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