Jueves, 21 de Noviembre de 2019

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Las primeras licenciadas en medicina iban vestidas de hombre a clase

Rosa Fernández Lobato, cirujana, habla de la profesión hoy en día

Rosa Fernández Lobato, cirujana y Directora Médica del Hospital de Getafe. /

En el siglo XIX, en nuestro país las mujeres que querían acceder a la universidad necesitaban tener una autorización paterna y de la autoridad competente, algo que estuvo vigente hasta 1910, según asegura Elena Sánchez Moral, historiadora, experta en Género, quien recuerda como en aquella época una mujer en la universidad era una ‘rara avis’, obligada además a vestir de varón cuando iba a clase “para no provocar”.

Por eso, decidir ir a la universidad y además estudiar una profesión tan masculina entonces, como la medicina, era algo poco frecuente. A pesar de ello Martina Castells y Ballespí, nacida en 1852, hija de un médico, fue una de las tres primeras mujeres en España, junto con María Elena Maseras y Dolors Aleu i Riera, en matricularse y licenciarse en Medicina. Consiguió especializarse en Pediatría, aunque no llegó a ejercer al morir prematuramente durante un parto.

Maseras se matriculó en la Universidad de Barcelona y fue la primera en España en ir a clase vestida de mujer, algo que sus compañeros valoraron recibiéndola con aplausos. En 1879 pidió permiso para hacer el examen de licenciatura, que tardaron tres años en dárselo. Desanimada por las numerosas dificultades burocráticas que sufría por ser mujer, decidió dedicarse a la enseñanza, según Sánchez Moral, y no llegó a ejercer.

Pero la que sí se convirtió en la primera mujer doctora fue Dolors Aleu i Riera, hija de una familia de la burguesía catalana que llegó a ir a la universidad escoltada por dos personas contratadas por su padre, Gobernador General de Cataluña. Se especializó en Ginecología y Medicina Infantil y ejerció la profesión durante 25 años, incluso después de estar casada y con hijos, condición que hacía que muchas mujeres dejaran sus trabajos.

Rosa Fernández Lobato, cirujana y Directora Médica del Hospital de Getafe

Los tiempos han cambiado y ahora la mujer está perfectamente integrada en esta profesión donde ejerce en las diferentes especialidades, aunque todavía hay algunas, como la de cirugía, en las que no es muy frecuente encontrar una mujer. Rosa Fernández Lobato, Directora Médica del Hospital de Getafe es uno de esos casos. Asegura que ya no extraña, pero hace años todavía los pacientes cuando salían a informar después de una operación se dirigían al compañero cirujano, en lugar de a ella.

Reconoce que en su profesión la mujer siempre ha tenido que demostrar más su capacidad, mientras que a los hombres se las ha dado el “derecho a la mediocridad”. Por no hablar, de que cualquier mujer que quisiera triunfar en su carrera debía cambiar sus prioridades y poner en primer lugar su profesión, siempre.

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