Vida blanquiazul
Jesús de Andrés ‘Campillo’ quiso despedirse de los socios de la Arandina en la Asamblea con una emotiva carta tras 16 años de lucha y dedicación

'Campillo', en el centro, hace unas semanas en los estudios de Radio Aranda / Cadena SER

Qué difícil es despedirse. Nos ocurre cuando perdemos a un familiar querido, cuando abandonamos una ciudad en la que hemos residido muchos años, o cuando después de mucho tiempo dedicándonos a algo, de repente todo se acaba. Nuestra vida pasa a estar más vacía, y hay que saber llenar ese hueco que queda en nuestro interior. Siempre con el recuerdo de lo perdido. Así es como demostró sentirse Jesús de Andrés ‘Campillo’, ya ex directivo de la Arandina Club de Fútbol. Un emblema, una institución, un hombre que dejó de lado muchas obligaciones personales y que ‘perdió’ tiempo que podía haber dedicado a su familia por atender a su otro gran amor, su querido club.
Un club del que sale por la puerta de atrás, sin el peso que merece su figura, sin ser la despedida soñada, pero con el reconocimiento de quienes han recibido sus servicios durante todo este tiempo. Campillo se elevaba en el final de la Asamblea. Cogía el micrófono, y visiblemente emocionado, se dirigía a todos los socios leyendo una emotiva carta. Unas líneas de sentimiento, despedida y recuerdo. "Hoy se cierra par amí una etapa. Mi lugar ha estado siempre entre vosotros y os quiero demostrar mi gratitud a los socios, que me habéis permitido junto a mucha gente construir una Arandina más fuerte y respetada", señalaba.
Jesús de Andres recordó su llegada en el club, allá por 2002. Un club "a la deriva" cuya situación deportiva, económica y social "eran ruinosas". Hoy la Arandina es todo lo contrario. Y en buena parte es gracias a él. Es innegable. "Me presenté a presidente den una Asamblea para devolver al equipo a sus mejores años", aseguraba.
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Campillo tenía intención de ser una transición. De dejar su lugar a otra persona. Pero los socios le apoyaron, la ciudad le animó a seguir. Su trabajo estaba siendo encomiable y la recuperación del cuadro blanquiazul era un hecho. La ilusión que ha depositado el ya ex directivo durante los 16 años que ha estado inmerso en la escuadra ribereña es incontable. Porque por formar parte de este proyecto, Campillo reconocía que "me ha hecho renunciar a muchas cosas en mi vida personal; mi mujer, mis hijos y mis amigos... Quiero pensar que este sacrificio ha merecido la pena".
Quienes sepan valorar a las personas y su trabajo por encima de los roces personales reconocerán su trabajo. Incluso llegó a hacerlo en presencia de los socios el propio presidente, aunque con una fría gratitud. No se vieron excesivos aplausos de quienes fueron sus compañeros. Triste. En el reconomiento no tiene que haber diferencias.
Campillo se marcha. Y lo hace "dolido pero con mucha gratitud". Reconocía que "no es mi despedida soñada, no estaba prevista ni la deseaba, pero llegado el momento quiero decir gracias por tantos y tan buenos momentos". Dos ascensos, fases de ascenso, un Montecillo repleto hasta la bandera. Un récord nacional. Una ciudad volcada. Todo bajo su estancia en el club. Algo habrá tenido que ver.
"juntos hemos creado un club, un sentimiento y una ilusión. Ese lema que llevamos grabado en el corazón, que figura estampado e impreso en todos los símbolos del club y que me gustaría que fueran siempre valores que identificaran a la Arandina. Con la mano en el corazón muchas gracias a todos los socios", sentenciaba un Campillo emocionado, a punto de recibir una ovación tan cerrada como merecida.




